Veto supresivo total

Chile

En atención al documento ingresado hoy a la Cámara de Diputados por el presidente Piñera “FORMULA OBSERVACIONES AL PROYECTO DE LEY SOBRE SISTEMA DE GARANTÍAS DE LOS DERECHOS DE IA NIÑEZ (BOLETÍN N O 10.315-18)”, Cuide Chile manifiesta lo siguiente:

1.- Nuestra gravísima preocupación por la integridad de la infancia y adolescentes, dada la desprotección a la que quedan expuestos aún con el veto del Gobierno del señor Piñera.

2.- Es absurdo el tenor del veto presentado. Al sólo referirse a escasos artículos, esta intervención del Gobierno demuestra la falta absoluta de comprensión del daño que causará a las generaciones venideras y la inconsciencia social que implica para la familia la aprobación del texto de este proyecto

3.- No existe verdaderamente, ningún elemento contenido en el veto que permita evitar que los padres sean considerados como meros ejecutores de las directrices y orientaciones que el Estado fije. Persiste la policía familiar instituida para perseguir el incumplimiento de las directrices de la Ley. Por tanto, los padres deberán serlo según lo que mandata esta ley y no según los dictámenes de la razón y el amor que guía a los padres en el cuidado y la protección de sus hijos.

4.- El veto no contiene ninguna directriz que reconozca fehacientemente la autoridad y el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos.

5.- Deja subsistentes y reafirma los principios nefastos como la perspectiva de género, artificial y biológicamente errada, conforme a los cuales debe interpretarse todas las disposiciones; y el catálogo de nuevos derechos para los niños referidos a educación sexual integral (ESI), intimidad, derechos sexuales y reproductivos, derecho de asociación, etc.

6.- No se considera a los padres, que somos quienes educamos a nuestros hijos en estos temas, de acuerdo con los principios, valores y creencias propias y originales de cada familia ni siquiera como parte del sistema conforme al art 1 de este proyecto.

7.- Mantiene acciones administrativas y legales en favor de los niños y en contra de sus padres o cuidadores para denunciarlos, cuando “sientan” que se les ha vulnerado alguno de estos derechos o no se le ha respetado su Autonomía Progresiva, insertando en el núcleo de la sociedad una bomba destinada a destruir los vínculos naturales de afecto y confianza.

8.- Persiste la inconstitucionalidad de base por atentar contra el artículo primero de nuestra Carta Magna: el deber del Estado es proteger y propender al fortalecimiento de la familia, que es el núcleo fundamental de la sociedad. No le compete entonces atribuirse otras facultades ni menos superponer a los padres en una labor que sólo a ellos les compete. Es un atentado contra la razón y el sentido común permitir que se entregue la intimidad de la familia al conocimiento de agentes del Estado que obliguen a los padres a cuidar a sus hijos en contra de su recta conciencia. Asimismo, resulta absurdo que cualquier tercero y/o activista de la sociedad civil, pueda denunciar según sus propios criterios las vulneraciones contenidas en esta Ley, privilegiando intereses de quienes abusarán de esta norma en perjuicio del bien y la integridad de los niños.

9.- Si se aprueba este proyecto, los conflictos familiares que naturalmente se resuelven al interior de las mismas de acuerdo a las normas de convivencia social que les son propias, los resolverá un funcionario del Estado, anulando la autoridad de los padres y suprimiendo la libertad de educación, de conciencia, de culto y más propiamente, la libertad de ser padres, lo que es contrario a la razón y a nuestra Constitución.

Se anuncia un veto que resulta una burla al sentido común y un atentado brutal contra el bien social y humano más preciado: la familia, y la infancia como sujetos de protección.

El Estado jamás podrá entregar el cuidado, formación ni el afecto y contención que otorga generosamente una familia. Exigimos, por tanto, el veto supresivo total, porque el espíritu de este proyecto es esencialmente contrario a la naturaleza humana, atenta contra la integridad de las personas y resulta gravemente perjudicial para la familia.

Fundación Cuide Chile

Santiago, 22 de Julio de 20

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