VATICANO – Papa Francisco: la evangelización es vana e infructuosa sin los dones de la santidad y el testimonio

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Roma – El anuncio del Evangelio «es más que una simple transmisión doctrinal y moral». Anunciar el Evangelio «es en primer lugar testimonio del encuentro personal con Jesucristo». Por eso el testimonio de Cristo es «el primer medio de evangelización» y «condición esencial para su eficacia». El Papa Francisco lo ha repetido durante la Audiencia General de hoy, miércoles 22 de marzo, continuando el ciclo de catequesis dedicadas a la pasión evangelizadora y al celo apostólico. Esta vez el tema de la nueva catequesis se ha desarrollado en torno a numerosas citas de la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi firmada por San Pablo VI el 8 de diciembre de 1975, un texto magisterial calificado por el Papa Francisco como la «Carta Magna de la Evangelización en el mundo contemporáneo». «Es actual, fue escrita en 1975, pero es como si hubiera sido escrita ayer».
Las indicaciones de la nueva catequesis pontificia han puesto de relieve que, en la actualidad, resultan aún más proféticas las palabras con las que Pablo VI, en Evangelii nuntiandi, reconocía que «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan» o «si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio».
El testimonio – ha proseguido el obispo de Roma –comprende también «la fe profesada», y se manifiesta sobre todo en el cambio que Cristo mismo realiza en sus testigos, en los que dan testimonio de Él en ese mismo cambio. Es la fe «que nos transforma, que transforma nuestras relaciones, los criterios y los valores que determinan nuestras elecciones». Por eso -señala, entre otras cosas, el Obispo de Roma- el testimonio no se manifiesta como una “actuación” exhibida por los testigos, sino que representa más bien una reverberación, un reflejo de un “camino de santidad” que se nutre de la fuente sacramental del Bautismo, que sucede también como «don de Dios» y «requiere ser acogida y que fructifique para nosotros y para los demás… no se puede evangelizar sin testimonio – reitera el Papa Francisco-. El testimonio es indispensable porque, sobre todo, el mundo necesita «evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos mismos conocen y tratan familiarmente». No es transmitir una ideología o una “doctrina” sobre Dios. Es transmitir a Dios que se hace vida en mí… «El testimonio, por tanto, no puede prescindir de la coherencia entre lo que se cree y lo que se anuncia y lo que se vive»
Pablo VI – ha continuado el Papa Francisco – enseña que el celo por la evangelización brota de la santidad, se alimenta de la oración y, sobre todo, del amor a la Eucaristía. Al mismo tiempo, la evangelización, a su vez, «hace crecer en santidad a quienes la llevan a cabo». Mientras que «sin santidad, la palabra del evangelizador “difícilmente se abrirá camino en el corazón del hombre de nuestro tiempo”, y “corre el riesgo de ser vana e infructuosa”. La santidad no está reservada a unos pocos».
El anuncio del Evangelio -ha señalado el Papa Francisco en la parte final de su discurso, inspirándose en pasajes de la Evangelii nuntiandi – no puede considerarse nunca una especie de “patrimonio adquirido”, una actividad ejercida y monopolizada por la Iglesia con maestría “profesional”, a través de viejas y nuevas estrategias de comunicación. También los bautizados necesitan constantemente escuchar y volver a oír el anuncio del Evangelio. La Iglesia necesita en todo momento volver a suplicar al Señor que la sane, la purifique y la renueve. Ella – ha continuado el Papa Francisco, citando a continuación la Exhortación Evangelii Nuntiandi «Necesita escuchar sin cesar lo que debe creer, las razones para esperar, el mandamiento nuevo del amor».
Como pueblo de Dios «inmerso en el mundo y, con frecuencia, tentado por los ídolos -muchos- siempre necesita saber proclamar las obras de Dios. En una palabra, esto quiere decir que la Iglesia siempre tiene necesidad de ser evangelizada, tiene necesidad de tomar el Evangelio, rezar y sentir la fuerza del Espíritu que va cambiando el corazón… Si la Iglesia no se evangeliza a sí misma se queda en una pieza de museo».
«La Iglesia debe ir adelante – ha prosegiodo -, debe crecer continuamente, así permanecerá joven. Una Iglesia que dialoga con el mundo contemporáneo pero que encuentra cada día al Señor y dialoga con el Señor, y deja entrar al Espíritu Santo que es el protagonista de la evangelización. Es el Espíritu Santo en nosotros, lo que nos impulsa hacia la evangelización y esta es la verdadera libertad de los hijos de Dios».
El Papa ha terminado invitando a los fieles a leer y releer la Evangelii Nuntiandi, que él mismo relee a menudo y que define como la obra maestra de San Pablo VI y el legado que nos dejó para evangelizar.

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