VATICANO – Estudiar el pasado para delinear el futuro de la misión: presentada la Conferencia por el IV centenario de Propaganda Fide

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Ciudad del Vaticano – “Desde el punto de vista de la historia de la Iglesia, y en particular de las misiones, la creación de la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe, más conocida como ‘de Propaganda Fide’ o simplemente como ‘Propaganda’, fue un acontecimiento histórico de gran importancia. Siendo una oficina central de la Curia Romana desde 1622, a la Congregación se le encomendó la responsabilidad de dirigir las actividades misioneras en todo el mundo”. Así lo ha subrayado esta mañana en la sala de prensa de la Santa Sede Mons. Camillus Johnpillai, Jefe de la Oficina del Dicasterio para la Evangelización, al presentar a los periodistas el Congreso Internacional de Estudios “Euntes in mundum universum”, previsto del 16 al 18 de noviembre en la Pontificia Universidad Urbaniana, con motivo del cuarto centenario de la fundación de la Congregación de Propaganda Fide .
Repasando las principales etapas de estos cuatro siglos, el obispo Johnpillai ha destacado en primer lugar la intención del Papa Gregorio XV al establecer esta Congregación: el Papa, como Pastor universal, tenía la responsabilidad absoluta de difundir la fe; la Congregación debía coordinar y guiar la actividad misionera de la Iglesia, que hasta entonces había sido controlada por los gobernantes católicos de España y Portugal. Todos los misioneros tenían que depender de Propaganda para ser enviados en misión a los territorios que se les asignaban.
El Papa Urbano VIII dio un fuerte impulso al progreso de las misiones, y la competencia de la Congregación se dividió en tres categorías: territorios, personas y materias. Otro aspecto está relacionado con las cuestiones financieras, teniendo en cuenta el enorme compromiso mundial con la actividad misionera. La evolución de las competencias de Propaganda Fide se produjo sobre todo en el siglo XX, y en particular tras el Concilio Vaticano II. La reforma de la Curia Romana llevada a cabo por San Pablo VI con la Constitución Apostólica ‘Regimini Ecclesiae universae’ de 1967 confirmó “la competencia general del Dicasterio Misionero como órgano central de la Iglesia, encargado de organizar y coordinar la actividad misionera en el mundo”. También presentó un nuevo nombre para el Dicasterio, ‘para la Evangelización de los Pueblos’, “subrayando que la evangelización es la finalidad de la actividad misionera de la Iglesia”, y por primera vez se hizo referencia a la participación de los laicos en la cooperación misionera. San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica ‘Pastor Bonus’ de 1988, indicó la promoción de la investigación en teología, espiritualidad y pastoral misionera como el primer instrumento en la tarea del Dicasterio para la cooperación misionera. Se acentuó aún más su tarea de formar al clero secular y a los catequistas y de animar a todo el pueblo de Dios.
Hablando de la actual fisonomía del Dicasterio para la Evangelización delineada por el Papa Francisco, con la Constitución Apostólica ‘Praedicate Evangelium’ del 19 de marzo de 2022, Mons. Johnpillai ha destacado que la Sección para la Primera Evangelización y las Iglesias Particulares adquiere el legado de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos . “La misión evangelizadora de la Iglesia está aún lejos de su cumplimiento”, ha dicho para concluir, “por lo que la Iglesia continúa su misión evangelizadora, recordando las palabras del Señor resucitado: ‘Euntes docete omnes gentes – Ecce ego vobiscum sum’ ”.
Por su parte, el P. Bernard Ardura, Presidente del Comité Pontificio para las Ciencias Históricas, en declaraciones a los periodistas, ha señalado que la Conferencia es una oportunidad para releer la historia de este Dicasterio, “rica en valiosas lecciones para la vida y la misión de la Iglesia hoy, y ciertamente muy útil para perfilar el futuro del anuncio del Evangelio no sólo en los territorios considerados ‘de Misión’, sino también en las sociedades de antigua tradición cristiana, que necesitan una nueva evangelización capaz de afrontar los retos del mundo actual”. Por ello, el P. Ardura ha querido señalar que la Conferencia “no tiene por objeto sólo el estudio de un pasado lejano”, sino que “teniendo en cuenta el papel de la Historia y la importancia de sus enseñanzas, los distintos ponentes ofrecerán sugerencias útiles para la solución de las nuevas cuestiones surgidas en la época contemporánea”.
El Rector Magnífico de la Pontificia Universidad Urbaniana que acogerá la conferencia, el P. Leonardo Sileo, ha señalado en su discurso que la Universidad Urbaniana nació con Propaganda Fide: en 1627 se creó la Universidad, bautizada en honor al Papa Urbano VIII como Colegio Urbano. Sin embargo, la idea de este Colegio ya había nacido antes de 1622. A continuación, el Rector ha ilustrado la estructura y los objetivos específicos de la oferta educativa de la Universidad Urbaniana, a la que pertenecen 108 universidades afiliadas de Asia y África, algunas de las cuales trabajan en contextos muy difíciles.

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