VATICANO – El Papa Francisco: todos somos misioneros de Jesús, no hace falta ser ‘expertos’

Catolicismo Innovación y Emprendimiento

Roma – La tarea de la Iglesia en la historia es “ir de misión, llevar el Anuncio, dar a conocer que Jesús vino del Padre”. Este trabajo no es cosa de expertos, no se basa en competencias profesionales manejadas por ‘profesionales’. Sino que se desata gratuitamente en quienes experimentan “la cercanía de Dios en Jesús, esta cercanía de Dios que es Jesús”, “la fuente de nuestra alegría” que “llena de asombro, sorprende, cambia vidas”. Y no se apoya en medios materiales y estrategias mundanas, sino en la obra del Espíritu Santo, que actúa eficazmente a través de corazones “libres y sencillos, pequeños y humildes”. Con estas palabras el Papa Francisco ha vuelto a sugerir cuál es la fuente y cuáles son los rasgos distintivos de la misión apostólica confiada por Jesús a sus discípulos. Lo ha dicho en la homilía de la misa celebrada en la Basílica de San Pedro el domingo 3 de julio, en el día en que el Pontífice debía haber estado en Kinshasa, según el calendario de la anunciada visita apostólica a la República Democrática del Congo y Sudán del Sur, posteriormente aplazada por motivos de salud. A la liturgia eucarística en la Basílica de San Pedro, celebrada según el rito zaireño, han participado sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de la comunidad congoleña en Roma.
En su homilía, el Obispo de Roma ha tomado como punto de partida el pasaje del Evangelio de Lucas leído durante la liturgia, que narra los gestos y las palabras con las que Jesús designa a 72 discípulos y los envía “de dos en dos, a cada ciudad o lugar donde iba a ir”. “Si nos preguntamos cuál es nuestra tarea en el mundo, qué debemos hacer como Iglesia en la historia – ha dicho el Papa en su reflexión misionera-, la respuesta del Evangelio es clara: la misión. Ir de misión, llevar el Anuncio, dar a conocer que Jesús ha venido del Padre”. La posibilidad de asumir tal tarea – ha continuado el Pontífice – no es una cuestión de competencia o de preparación: en el mismo Evangelio, Jesús envía a los discípulos “sin esperar a que estén listos y bien formados: no llevaban mucho tiempo con Él, y sin embargo los envía. No habían estudiado teología, y sin embargo los envía”. Y los manda invitándoles a no llevar bolsa, ni saco, ni sandalias. “Prácticamente nada: sin equipaje, sin seguridad, sin ayuda”, ha comentado el Papa Francisco en su homilía. “A menudo pensamos que nuestras iniciativas eclesiales no funcionan bien porque nos faltan estructuras, nos falta dinero, nos faltan medios: esto no es cierto. La respuesta viene del propio Jesús. Hermanos, hermanas, no confiemos en las riquezas y no temamos nuestra pobreza, material y humana. Cuanto más libres y sencillos seamos, pequeños y humildes, más guiará el Espíritu Santo la misión”.
La única fuente inagotable de la que puede emanar una auténtica obra apostólica es la “alegría especial” que suscita el encuentro con Cristo. Sólo este encuentro, y no la participación en cursos de preparación y formación, puede “provocar un cambio en nosotros: nos llena de asombro, nos sorprende, nos cambia la vida. Y el encuentro con el Señor – ha continuado el Pontífice – es un continuo comienzo, un continuo dar un paso adelante. El Señor siempre cambia nuestras vidas. Esto es lo que les ocurre a los discípulos en el Evangelio: para anunciar la cercanía de Dios se van lejos, se van de misión”.
“Los que acogen a Jesús – ha añadido el Papa Francisco – sienten que deben imitarle, hacer como Él, que dejó el cielo para servirnos en la tierra, y salir de sí mismos”. Una aventura que no requiere un “equipamiento” especial, sino sólo la comunión fraternal con quienes han disfrutado del mismo don. “Los envió de dos en dos” dice el Evangelio de Lucas en el centro de la reflexión del Papa. Por eso los que llevan el nombre de Cristo se mueven “no ellos solos, no por su cuenta, siempre con el hermano al lado. Nunca sin el hermano, porque no hay misión sin comunión”. Y el mensaje que Cristo mismo pide llevar a los cuatro rincones del mundo es simple y directo. No se trata de “estudiar a fondo los contenidos, preparar discursos convincentes y bien articulados”. En cada casa en la que entren, los discípulos enviados por Cristo no tendrán más que decir “¡La paz sea con esta casa!”, y anunciar que “el reino de Dios está cerca”. “Anunciar la cercanía de Dios ha señalado el Papa – es su estilo; el estilo de Dios es claro: cercanía, compasión y ternura. Este es el estilo de Dios. Anunciar la cercanía de Dios, esto es lo esencial”. Y los discípulos están llamados a hacerlo saliendo al mundo “como corderos en medio de lobos”, lo que “no significa ser ingenuos – ha comentado el Papa Francisco-, sino aborrecer todo instinto de supremacía y prepotencia, de codicia y posesión”. “El que vive como un cordero no ataca, no es voraz: se queda en el rebaño, con los demás, y encuentra la seguridad en su Pastor, no en la fuerza ni en la arrogancia, no en la codicia del dinero y de las posesiones que tanto daño hace también a la República Democrática del Congo” ha dicho el Pontífice.

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