SERENIDAD

Análisis y Opinión Chile
¿Qué nos falta a los chilenos? A mí entender serenidad y hoy más que nunca, porque no tenerla nos ha significado mucha impaciencia, preocupación, intolerancia, en fin, hablar más que escuchar. Necesitamos con urgencia tener serenidad en la adversidad, en las dificultades, en la opinión distinta, en los cambios que nos proponen, porque serenidad es tener calma, paciencia, mesura, tranquilidad, paz interior, dominio de sí mismo y de las circunstancias adversas, de aquellas que no nos agradan. ¿Será una utopía en la vida actual, donde prima la inquietud ante el futuro -cierta o no-, y particularmente de Chile?
La serenidad es un reto totalmente personal, intransferible. Es aprender a manejar las emociones, controlar los actos y no inquietarse por limitaciones o carencias o por aquello que va más allá de nuestras decisiones o compromisos. Serenidad es convertir la vida en una alegre y gozosa experiencia a partir de nuestra fría realidad y no de los deseos. De ahí que sea contrario a la serenidad, ahora y siempre, los gritos y ataques verbales, las humillaciones, afrentas y actitudes beligerantes, que, tarde o temprano, se vuelven contra uno, dañando nuestro ser en el pensar y en el actuar.
La persona serena no suele ser animal de rebaño. Prefiere tomar distancia respecto de los hechos no tanto para desentenderse de ellos como para evitar que le conduzcan a reacciones impulsivas e incontroladas. Hay que actuar, pero con inteligencia, conocimiento y teniendo todo sobre la mesa. El sereno es quien, en medio de la tempestad, concentra sus esfuerzos en mantener firme el timón de la nave y no el que al primer grito de ‘sálvese quien pueda’ se lanza al agua para bracear alocadamente en medio de la tempestad porque terminará ahogado.
La obstinación y la desesperación según Bertrand Russell, son contrarias a la serenidad, un obstáculo para la eficiencia. “La preocupación, la impaciencia y la irritación son comportamientos que no sirven para nada”, apunta el filósofo. Pensar bien antes de actuar u opinar no es rendirse o tirar la toalla, sino más bien medir las propias fuerzas y evaluar los acontecimientos de forma que apliquemos nuestro empeño no tanto a lo irreparable como a lo posible. No sirve de nada rasgarse las vestiduras. Debemos enfocarnos en el campo de acción sobre el que podemos intervenir con éxito para así producir un cambio. ¡qué consejo más oportuno para el Chile de hoy!
Sobre lo que vive Chile con la Convención Constitucional me tomo de lo que señala el pensador español Ángel Gabilondo en relación la serenidad: “consiste en reconocer la situación, las posibilidades, las condiciones y enfocarse para actuar en consecuencia, sin grandes elucubraciones y aspavientos, en la distancia y en la medida requeridas, para que sea efectiva”. Es decir, cabe que nos sintamos afectados por lo que está pasando y cabe hacerle frente con inteligencia y sabiduría para no tener que pagar el precio de una derrota. El estado de serenidad no está reñido con el de alerta, la calma no tiene por qué implicar inactividad.
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