¿Qué pasa, Chile?

Análisis y Opinión Chile
En la desesperación y con el insomnio que me ataca por la noche, abrumada de pensamientos y con pocas soluciones a la vista, en verdad quisiera dormirme escuchando aquello de que Chile es una copia feliz del edén, pero todo lo que escucho en mi cabeza es: ¿qué pasa, Chile?
Miro a mi alrededor y desde hace unos años sólo vemos el deterioro de nuestras ciudades. La vida ha cambiado: el edificio aparentemente sólido y bien construido comienza a desmoronarse. Me preocupa nuestro país en los años venideros. Pero si de algo estoy segura, es que nosotros – los chilenos – somos los que tendremos que sufrir las consecuencias de un nefasto gobierno, cuya mejor hazaña será irse sin pena ni gloria para luego aprontarse a iniciar el efecto demoledor del populismo en un gobierno de izquierda, del cual tenemos a la vista las trágicas consecuencias de una verdadera siembra de estados fallidos a nuestro desdichado continente.
Vemos la herencia del mal llamado “estallido social”: por ejemplo, los rayados, la basura y las zonas tomadas por distintos grupos. Los cierres de locales históricos han acompañado también el deterioro de las urbes.
Nuevos temores surgen en los barrios: la violencia armada de las bandas de narcotraficantes. Hoy, los delitos que involucran drogas, armas y muertes han aumentado y se han instalado en nuestras ciudades, junto con el ajuste de cuentas, el secuestro y la extorsión; cambiando la cara de la delincuencia, cambiando la cara de nuestra realidad.
El terrorismo que vemos hoy con una tolerancia llevada al límite de la negación, incluso de contención o de empatía hacia quienes sufren estos hechos.
Actos de violencia que cada vez avanzan con más rapidez. Hemos estado frente a un gobierno impávido y un próximo gobierno que no me trae mayor esperanza sobre el camino a seguir. Se puede anticipar un periodo muy duro y decadente. No es un buen pronóstico, pero tiene de realista lo que no tiene de alentador.
¿Seguiremos haciéndonos los tontos ante el futuro? El problema es que, aunque estemos cerrando los ojos y tapando nuestros oídos porque no queremos ver ni oír, la realidad se acerca y no se puede eludir.
Quiero creer que en nuestro país quedan fuerzas para impedir un triste destino
Claudia Ortega Sáez
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1 thought on “¿Qué pasa, Chile?

  1. Fuerzas para impedir el avance de la decadencia cultural las hay, el dilema esta en quién las lidere, en quién sea capaz de dejar a un lado sus intereses personales y de grupo en miras de aunar todas estas fuerzas y enfocarlas al combate de las ideas, a la restauración cultural de un país que hace no mucho fue el ejemplo a seguir de toda una America Latina sedienta de futuro y que fue el último bastión de resistencia ante el avance imponente de la deconstrucción politico-social de la región inspirados en modelos de sociedad que en la práctica sólo funcionan para dar más poder a sus lideres y en menoscabo de la libertad individual de pensar, de creer, de cuestionar, de elegir, de vivir a plenitud según las habilidades y méritos de cada quien encontrando a cambio, crecimiento personal, profesional, económico y financiero.
    ¿Quién liderará la ahora llamada “resistencia” que debe ser activa?
    ¿Seremos capaces de entender y dar a entender que esta es una lucha cultural e incluso filosófica?
    ¿Seremos capaces de dejar a un lado nuestras comodidades e ir a “evangelizar” a quienes aun no entienden nuestras creencias y las razones que dan sustento a ellas?
    ¿Seremos capaces de luchar codo a codo contra el poder mediático que potencia la deconstrucción social en beneficio de una sociedad injusta en la igualdad, porque al final de cuenta “es lo que vende”?
    ¿Seremos capaces de defender nuestras ideas adaptando algunas de ellas a los nuevos tiempos que corren o nos quedaremos sentados en la negación esperando despertar de una pesadilla que avanza cada día?
    He allí el dilema

    Saludos

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