NO PODEMOS ESTAR TAN CIEGOS

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NO PODEMOS ESTAR TAN CIEGOS, de Nicolás Kipreos A.

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, dice un refrán popular. Y es que los refranes encierran una sabiduría que se ha rescatado de las experiencias y también de situaciones que nos van pasando o, peor aun, que nos pasaron y que de ellas nada aprendimos.

Es penoso darse cuenta que vivimos en un país donde la ceguera abunda. Y no me refiero a la carencia física de la vista, me refiero a otro tipo de ceguera, la que no tiene que ver con los ojos, la que se refiere a no querer ver realidades que recuerdan hechos pasados duros y dolorosos. Estamos tropezando nuevamente con las mismas piedras, estamos confirmando que aquellos que no quieren ver lo sucedido en el pasado están condenados a repetirlo, vamos una vez más hacia las mismas recetas en las que sucumbió nuestra democracia en los años 70, queremos volver a tomar el mismo camino hacia el socialismo: nacionalizaciones y estatizaciones por ley; fijación de precios; fuerte expansión fiscal; involucramiento del Estado en la actividad económica; mayores regulaciones; intervención en los sistemas de salud, vivienda, pensiones y educación; lucha de clases (vestidas de igualdad, de inclusión y de pueblos originarios).

El intento revolucionario de la Unidad Popular, como quedó inconcluso, vuelven a retomarlo. Hay fenómenos que recuerdan inquietantemente aquellos tiempos tristes. Las posiciones pragmáticas, basadas en la búsqueda de un progreso común a todos, a través de negociaciones y acuerdos, perdieron vigencia y el país se ha encarrilado hacía una lucha política donde todo está en juego, donde todo vale y la perspectiva de ser arrasado por el adversario se hace cada vez más notoria e inminente.

La refundación del país implica para los sectores radicales pasar la retroexcavadora sobre nuestro sistema económico-social y, no menos, sobre nuestra democracia, que ha propiciado un deterioro de la civilidad y una polarización llevándonos a pasos agigantados a un verdadero campo de batalla entre enemigos dispuestos a difamarse, atacarse, agredirse y, finalmente, aniquilarse los unos a los otros.

Nicolás Kipreos Almallotis

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