LOS PUEBLOS “ORIGINALES” DE LA IZQUIERDA

Actualidad Análisis y Opinión Chile Cultura y Sociedad En las redes

IZQUIERDA Y “PUEBLOS ORIGINARIOS”, de ALEJANDRO WITKER 

Sr. Director:

Si usted lee los registros de Recabarren y Allende (libros, artículos, conferencias y discursos), no encontrará referencias a los “pueblos originarios”. Ambos líderes seguían las señales de O´Higgins: Todos somos chilenos, incluidos los pueblos indígenas (1819). En su mayoría habían compartido en algún grado el mestizaje del conjunto del pueblo chileno.

Sus problemas sociales se consideraban dentro de las demandas de transformación que ambos proponían para la sociedad.

Los “pueblos originarios”, fueron descubiertos en los años de apertura democrática cuando la izquierda obrerista advirtió que la revolución tecnológica comenzaba a terminar con la clase obrera, llamada por Marx “demiurgo de la historia”. La población indígena apareció como nuevo objeto social y a ella se le endosó la “misión histórica” del proletariado: Acabar con el capitalismo. Vino la construcción ideológica para justificar esa misión: las reivindicaciones ancestrales.

De la izquierda clasista se pasó a la izquierda racista, de llevar a lo de abajo hacia arriba se pasó a llevar lo de arriba hacia abajo. Se sacralizaron las prácticas ancestrales y, en vez de aprender inglés para sumarse a la vanguardia universal, se propició revivir lenguas muertas como símbolo de progreso. Destruir la unidad nacional se convirtió en tarea estratégica para lo cual se levantó una bandera indígena para opacar la bandera chilena y se reclamó para la raza indígena toda suerte de privilegios: Autonomía territorial y política, justicia diferenciada, escaños reservados con cualquier cantidad de votos. Ser indígena se convirtió en un privilegio.

Los indígenas no pasan del 10% de la población chilena, pero se busca que compartan con el 90% de variados mestizajes la conducción de un sistema político atomizado donde los “pueblos originarios” dictaminen sobre la economía y el derecho.

La unidad nacional debe ser la respuesta enérgica y sin complejos ante la izquierda racista.

ALEJANDRO WITKER, Historiador

Advertisements

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *