LAS PELIGROSAS TONTERAS CRÓNICAS

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UNA TONTERÍA CRÓNICA, de GONZALO IBÁÑEZ SANTAMARÍA

Es la que el senador Matías Walker, de la democracia cristiana, deja a la vista con sus últimas declaraciones manifestando su desilusión por el desempeño de la comisión constitucional la que estaría, por el gusto de darse una revancha respecto de la constitución de 1980, elaborando un texto de puros desatinos y sandeces. El senador recuerda que, al momento de votar por el Apruebo o Rechazo del proyecto de elaborar una nueva constitución, él apoyó y votó entusiastamente por la opción del Apruebo. Por eso, su desilusión de hoy de cara a este afán refundacional y a la objetiva labor de destrucción en que está empeñada esa convención.

Pero ¿podía esperarse otro resultado de esta convención? Es menester de entrada reconocer algo: esta convención, aunque destructiva, es sincera; ella no está dispuesta a prestarse a una farsa, a un cambio al estilo de la película Gattopardo cuyo lema era “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. Lema que refleja, por ejemplo, lo que fue la Concertación, la cual proclamaba cómo todo tenía que cambiar respecto del régimen militar para que, en definitiva, nada fuera a cambiar. Fiel representante de esa Concertación es el senador Matías Walker: crítico destemplado del régimen militar, se plegó dócilmente, sin embargo, a la política de continuidad inaugurada por sus correligionarios Patricio Aylwin y Eduardo Frei R-T. y coronada por Ricardo Lagos.

Precisamente, el Frente Amplio se formó para terminar con esta hipocresía. Si se condenaba el pronunciamiento militar de 1973 la lógica imperaba volver al régimen marxista derrocado en esa oportunidad. Es lo que ellos están haciendo con horror de Matías Walker y tantos otros de la democracia cristiana. Son de la misma madera de aquellos D.C. que después de haberse jugado por la teoría de los cambios en 1964-1970, se horrorizaron con Allende y terminaron de rodillas, con Frei Montalva y Alywin a la cabeza, pidiendo a las Fuerzas Armadas su intervención. Madera podrida. No son, sin embargo, lo únicos. Peor ha sido el caso de muchos que habiendo iniciado su carrera política como partes del gobierno militar, se organizaron después para defender su legado y, a poco andar, lo traicionaron y adoptaron una posición muy similar a esos D.C. como Matías Walker. Chile camina por la cornisa gracias a las veleidades de todos ellos. Ahora, sin embargo, retroceden ante las consecuencias de los principios que antes con tanto ahínco afirmaron.

Se han agrupado, entre otros grupos, en el de los “amarillos”. Si ahora se arrepienten, ¡bienvenidos! De ellos será el Reino de los Cielos. Mas, no basta con cambiarse del Apruebo al Rechazo. De una vez por todas, hay que mirar la historia de Chile sin anteojeras, apreciar la profunda razón que asistía a los uniformados en 1973 y reconocer cómo muchas ideas que ellos elaboraron y comenzaron a llevar a la práctica con éxito, fueron continuadas por la Concertación, negándose sin embargo a reconocer su origen.

Son las condiciones de una paz duradera para nuestra patria

GONZALO IBÁÑEZ SANTAMARÍA

CUANDO DE DEFENDER LA PATRIA SE TRATA, TODO VALE

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