LA RELATIVIDAD DE LA RIQUEZA

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LA RELATIVIDAD DE LA RIQUEZA

¿Es rica la Argentina? Con grandes reservas de gas conocidas en su subsuelo y con extensas tierras para la industria agrícola, que ya se las quisiera cualquier país del orbe, la Argentina se halla a todas luces entre los Estados mejor dotados de la tierra. Tiene una de las mayores reservas de gas del mundo y aun así debe importarlo. Hay seis veces más reservas en los yacimientos de Vaca Muerta que todo el gas que se necesita en los próximos 20 años. Por otra parte, la Argentina es un gran productor de alimentos, que en la actualidad abastece a más de 470 millones de personas, es decir, cerca de 10 veces su población, pero solo explota el 42% de su territorio útil. Si la mera posesión de estos recursos constituye una definición satisfactoria de la riqueza, la Argentina estaría entre los países más ricos del mundo, pero no es así.

La riqueza de un país resulta ser una suma más escurridiza que el poder adquisitivo de sus ciudadanos o las reservas de sus recursos. La riqueza consiste en bienes que auguran ingresos a futuro. Los chorros de dinero petrolero de Arabia Saudita, por ejemplo, no se convierten en un bien perdurable de la nación hasta que puedan ser convertidos en una reserva de capital remunerativo —industrias, puertos, caminos, escuelas y capacidad laboral— que asegure un futuro económico del país más allá del crudo. El gas de la Argentina sin explotar no sirve de nada, es una mera referencia. Con el litio de Chile pasa exactamente lo mismo.

Para una nación la verdadera riqueza la constituye el trabajo duro, lo que requiere una producción de bienes prolongada y provechosa. En la actualidad, los ciudadanos ricos de la Argentina, como todos los ricos del planeta, pueden adquirir acciones de empresas productivas en otros países, y también pueden adquirir oro, yates, Rolls Royce, joyas, obras de arte y otros supuestos valores, pero la Argentina, como país, sólo puede convertirse en nación genuinamente rica si es capaz de explotar adecuadamente sus recursos, entregar las condiciones a los potenciales inversores —certezas— para utilizar la infinidad de recursos que posee y convertirlos en bienes de capital en su propio suelo, en mejores puestos de trabajo, en mejor salud para sus habitantes, etc., con perspectiva de futuro. Los recursos se convierten en riqueza si, y sólo sí, son aprovechados.

Argentina nos ha enseñado que en un país políticamente inestable es difícil predecir las actitudes humanas —particularmente los compromisos— de las cuales dependen los éxitos a largo plazo, por eso ha existido una constante en quienes les va bien, refugiarse en países más estables. Eligen el dólar u otras monedas para proteger su capital, de ahí que cada año se incrementa el monto de dinero que los ciudadanos guardan fuera del sistema financiero local. La riqueza se acumula fuera de Argentina, que ya supera los US$264.948 millones. Milei ¿Será capaz de incentivar el retorno de esa riqueza? Difícil ¿Cuánto podría hacer Argentina con ella?

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