EUROPA/UCRANIA – Los franciscanos cercanos a la gente “con la oración, con comida y con palabras de aliento”

Catolicismo

Konotop – “A pesar de la gran tensión, la ansiedad y el pánico generalizado, en nuestro convento, junto con el padre Florian OFM, voluntarios y feligreses, estamos al servicio de las personas con la oración y el apoyo, ofreciéndoles comida, un caliente té y palabras de aliento”. Así lo cuenta en un mensaje a la Agencia Fides el fraile menor Fr. Romualdo Zagurskyi OFM, un franciscano de la comunidad que vive en la ciudad de Konotop, en el noreste de Ucrania, a 90 km de la frontera con la Federación Rusa. El 24 de febrero, a las 5:20 horas de la mañana, comenzó el bombardeo en el territorio de la región, cuyo estruendo lo sintieron los habitantes de Konotop. Según el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, la ciudad de Konotop fue tomada por el ejército ruso en la mañana del 25 de febrero de 2022. “Esta información hizo cundir la desesperación en muchos residentes. Nuestros feligreses se encontraron con personas en estado de pánico en medio de la calle. La gente seguía llegando y tuvimos que ir a por alimentos. Muchos ancianos, solos y asustados, estaban encerrados en sus casas. En la ciudad ocupada solo pudimos comprar unos pocos productos de primera necesidad”.

El padre Romualdo recuerda la conmoción del comienzo de la guerra: “En ese momento, estaba de retiro con mis hermanos en Zhytomyr, donde por la mañana también fue bombardeado el aeropuerto. A petición de los feligreses, como párroco de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, salí de urgencia para Konotop. Nuestro convento está abierto a todo aquel que necesite protección, cobijo o alimento y desde el primer día hemos albergado a 23 personas que han dormido aquí, en su mayoría mujeres y niños”.

“En la tarde del mismo día, – continúa el religioso -, se produjo un gran combate en nuestra ciudad. Ardieron algunos edificios y la información sobre los bombardeos y la destrucción de los centros educativos puso en marcha de inmediato a los bomberos. Vimos que ardía el centro de la ciudad cuando celebrábamos la Divina Liturgia en nuestro convento. Ahora nuestras aulas de catequesis sirven para que varias familias y durante el día son un refugio para los niños”. Los frailes están recibiendo peticiones de ayuda urgente de parte de personas que han huido de Konotop: “Nosotros, junto con los vecinos de la ciudad, organizamos recogidas de alimentos y compramos productos para entregarlos a quienes corren peligro”, explica.

El franciscano concluye con un llamamiento a la paz: “Ahora más que nunca, nuestro carisma franciscano de llevar la paz y el bien se revela donde hay inquietud, oscuridad y guerra. Los niños que vienen a nuestros centros de acogida juegan, ven dibujos animados e incluso llegamos a olvidar que hay una guerra alrededor. Algunos adultos, tal vez por primera vez en su vida, llevan el Rosario en la mano, rezan de rodillas, aprenden a cantar canciones religiosas y experimentan la verdadera paz que no se puede lograr con tanques u otras armas. Nosotros creemos en la paz que Jesucristo dejó, como dice en el Evangelio de Juan : Mi paz os dejo, mi paz os doy. No os la doy como el mundo la da. No dejéis se turbe vuestro corazón y no tengáis miedo”.

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