EUROPA/ESPAÑA – Se entregan los premios “Pauline Jaricot” a Sor Gloria Cecilia Narváez y al padre Maccalli, testigos del Evangelio

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Madrid – “Quiero agradecer a Dios, que me ha dado la oportunidad de nacer de nuevo y volver a mi misión”. Son las palabras de sor Gloria Cecilia Narváez, misionera colombiana, al recoger el premio “Beata Pauline Jaricot”, instituido este año por la Dirección Española de las Obras Misionales Pontificias con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones. El galardón fue compartido entre sor Gloria Cecilia y el misionero italiano Pier Luigi Maccalli, que quiso dedicar este reconocimiento a la gente de Bomoanga y Níger, invitándolos a orar por la paz en el mundo. Ambos misioneros compartieron la experiencia del secuestro por parte de grupos yihadistas en Malí y la posterior liberación. La hermana Narváez y el padre Maccalli recibieron este premio por el testimonio de fe ofrecido incluso los duros momentos del cautiverio, y manifestado también por su deseo de volver a la misión, en medio de su pueblo. Inspirándose en la figura de la beata Pauline Jaricot, fundadora de la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe, el premio se presentó este año con motivo de las celebraciones por el aniversario de las OMP .

Sor Gloria Cecilia Narváez, cuya vocación nació en un grupo de Infancia Misionera de su pueblo, explicó cómo la presencia de Dios se hizo más clara en el tiempo en que también ella vivió la experiencia de la cruz durante los casi cinco años que duró su secuestro. Después de esa experiencia de sufrimiento, sor Gloria Cecilia percibió aún más intensamente cuán hermoso e importante es llevar la alegría y el consuelo de Jesús a las personas cansadas y que sufren, a quienes esperan encontrar “la misericordia de ese Dios que se hace hombre”. Por su parte, su padre Maccalli subrayó cómo “nuestras historias como rehenes del yihadismo han puesto el foco en una zona de África donde se viven muchas guerras olvidadas” y recordó que los días previos a su liberación había oído en la radio que el Papa había firmado la encíclica “Fretelli tutti”. Sin saber más, esas dos palabras le inspiraron para pronunciar esta frase al líder yihadista que lo conducía a la liberación: “Que Dios nos haga comprender un día que todos somos hermanos”.

La hermana Gloria Cecilia y el padre Luigi también se refirieron a la Jornada Mundial de las Misiones. Sor Gloria Cecilia Narváez agradeció la labor de las OMP “por el gran bien que hacen en el mundo”, e invitó a todos los españoles a seguir colaborando con el DOMUND: “Gracias a las OMP hemos podido dar el biberón a cien bebés de nuestro orfanato y hemos podido tener un comedor”. El padre Maccalli insistió en cómo la Jornada dedicada a las misiones es una oportunidad para experimentar “un abrazo de solidaridad con el mundo, -nuestra casa común-, y en concreto con los pobres”.

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