EUROPA/ESPAÑA – La Beata Pauline Jaricot y la teología misionera

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Burgos – El Arzobispo Dal Toso, presidente de las Obras Misionales Pontificias, , en la conclusión de su ponencia “La reflexión teológica al servicio de la misión” durante la 74ª Semana Española de la Misionología en Burgos , este lunes 4 de julio se ha detenido a comentar la figura de la beata Pauline Jaricot, cuyo carisma sigue hablando todavía hoy alto y claro: “toda gran teología surge de una fuerte experiencia de Cristo. Pauline fue probablemente una mística y de su experiencia podemos extraer algunas consideraciones válidas para la reflexión teológica”. El Arzobispo ha trazado algunas líneas de reflexión sobre la misión a partir de la siguiente consideración: “En el momento de la fundación de la obra de la Propagación de la Fe, se dice explícitamente: somos católicos, es decir, no queremos ayudar a tal o cual misión, sino a todas las misiones de la iglesia. Es el concepto de universalidad. Paulina también dirá que no siente vocación por la vida religiosa, porque su monasterio es el mundo, y por tanto cuestiona la relación del cristiano con el mundo. Finalmente, en los primeros años de su conversión, oye la voz de Cristo que le pregunta si está dispuesta a sufrir y morir con Él, y Paulina le dice que sí: ésta es la clave para entender toda su historia”. El Cristianismo no es una teoría o una doctrina filosófica, es Encarnación: “el cristiano es tal porque recorre la vida de Cristo con su propia gracia”. No se trata de un humanismo o de un humanitarismo neutral: “debemos tener el valor de reafirmar, también desde el punto de vista intelectual, que la gran contribución de la Iglesia a lo largo de la historia al crecimiento de la persona proviene de que nos apoyamos en Cristo”. Esto no invalida en sí mismo el diálogo interreligioso, que realmente es un aspecto ineludible de la misión, “porque una verdadera teología nunca puede eludir la cuestión de la verdad”. En lo que se refiere a la relación con el mundo, la beata Jaricot decía que su monasterio era el mundo y el Arzobispo señala que la relación entre la Iglesia y el mundo es uno de los puntos más necesitados de ser iluminados hoy por una sólida reflexión teológica: “En este sentido, quizá merezca más atención lo que escribió el Vaticano II sobre la presencia de los laicos en el mundo para santificarlo, para transformarlo desde dentro, para abrirlo a la presencia salvadora de Dios”. Por último, sobre la relación entre la Iglesia local y la Iglesia universal, el Arzobispo subraya la importancia de no agotar la experiencia cristiana en el aquí y ahora, sino de abrirla a un soplo universal, que da vida al aquí y ahora: “Sabemos que el campo misionero es un campo privilegiado para vivir esta reciprocidad, para mantener vivos estos dos polos de la experiencia cristiana. Y por ello no puedo sino animar a esta facultad de Burgos que precisamente en la reflexión teológica sobre la misión ha encontrado su punto fuerte”.

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