ERRORES TENEMOS DE LADO Y LADO

Análisis y Opinión Chile
“Errare humanum est” decían los antiguos romanos. Esta sencilla frase nos recuerda una verdad indiscutible y que ningún hombre o mujer, individualmente o en sociedad, está exenta de cometerlos. Reconocerlo no es fácil para muchos porque lo ven como un signo de debilidad. Sin embargo, es realmente al contrario, reconocerlo es una clara señal de fortaleza humana, de apertura, de flexibilidad, de querer mejorar. Significa que somos capaces de mirar a nuestro interior, aceptar que podemos equivocarnos y, que desde ahí, podemos trabajar para enmendar, corregir o cambiar para crecer como personas o como sociedad.
Vivimos en una sociedad que premia el acierto y penaliza el error, pero no hay que tener miedo a equivocarse, porque no hay otra manera de aprender y crecer.  Winston Churchill ya nos lo decía “todas las personas cometen errores, pero solo las inteligentes aprenden de ellas”.
Lamentablemente en el Chile de hoy algunos quieren que todo vuelva a lo de antes, sin cambiar nada, como si nada necesitará ser mejorado, como si no se hubieran cometido errores o desaciertos en el pasado, y otros quieren partir de cero, para refundarlo todo porque todo para atrás está mal hecho, errado. Así estamos mal. Por eso este no es el país de los términos medios, es más bien un país polarizado, el de los desencuentros, el de los que descalifican inmediatamente, sin pensarlo, al de la opinión distinta. Debe quedarnos del todo claro que como sociedad, ayer y hoy, hemos tenido aciertos, pero también errores, que nos obligan a mejorar, sin cambiarlo todo.
El progreso de los países es una carrera hacia la superación llena de experimentos fallidos pero necesarios, porque solo a través de lo que no funciona o de aquello mal logrado se llega a descubrir lo que sí procede mejorar o cambiar. La vida de todo individuo y de todo país es un mejoramiento continuo, donde la clave está en aprender de los errores.
Puede que la historia de Chile no se repita exactamente, pero ha empezado a rimar de una manera altamente preocupante. Por ello, no está demás hacer un ejercicio de memoria histórica y reconocer nuestros errores de lado y lado, y que ello nos llame a enmendar el rumbo y evitar que nuevamente nuestra democracia se encamine, con la drástica expresión de Tomic, “al matadero”.
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