EL SUICIDIO DE CHILE

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ESTUDIOS LIBERTARIOS VOL. 4. (2021)

EL SUICIDIO DE CHILE, de CLAUDIO LAPOSTOL VARGAS

1. Elecciones – Diciembre 19 de 2021, ya son las 19:30 h. y Chile elige a la persona que dirigirá los destinos del país durante los próximos cuatro años, a partir del 11 de marzo de 2022. El resultado: Boric, Gabriel Boric, un joven idealista del denominado “Frente Amplio”, en alianza con el Partido Comunista, logra el 56% de la votación, frente al 44% obtenido por su contendor
José Antonio Kast.
Para quienes vivimos los años 70, particularmente, el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), la elección de Boric ¿Fue acaso un golpe? ¡No!, ¿Una bofetada? Tampoco. Fue un disparo directo a la sien, para todos aquellos que sabemos lo que es vivir bajo el alero del comunismo.
Pero ¿Cómo fue qué llegamos a esto?
2. Partido Comunista – Para dar respuesta al interrogante anterior, es necesario hacer una breve historia de lo que ha sido, es y será el Partido Comunista en Chile. Luis Emilio Recabarren, años 1920 – 1930 otro joven idealista que toma la revolución bolchevique como su bastión y logra introducir en Chile el pensamiento comunista, sin reparos, con todas sus bondades y atrocidades, los comunistas locales nunca reconocieron ni reconocerán nada de lo que hizo el comunismo con Lenin en la antigua Unión Soviética. Nunca han intentado siquiera un reparo o aclarar algo de lo que fue la tortura y acciones atroces que hicieron estos nuevos señores de la barbarie al pueblo de Rusia.
Recabarren dice: “El poder soviético surgió como un poder democrático, como una dictadura de la mayoría sobre la minoría, como una democracia cualitativamente superior a la que se conocía en Occidente” (Rojas, 2021).

Claudio Lapostol Vargas es ingeniero civil mecánico, mención termo fluidos de la Universidad de Concepción. MBA de la UNAB y MBA del IEDE España. Ha estado en direcciones de gerencia de varias empresas chilenas, y se desempeñado en cargos de alta dirección pública como director regional del FOSIS y también como SEREMI de Economía. Así mismo, estuvo a cargo de la División de Fomento e Industria en el Gobierno Regional de Ñuble.
NOTICIAS Y REFLEXIONES

A partir de este planteamiento, deducimos entonces que en democracia el Estado está por encima de los individuos, y que lo colectivo es más importante que la persona. Contra eso no hay nada que hacer: si estoy en contra de lo políticamente establecido soy un enemigo de la sociedad, si estoy a favor soy su amigo. Allí no existen colores grises, es blanco o negro.
Todo esto cala hondo en una sociedad como la chilena, sobre todo estos últimos años, con líderes jóvenes muy comprometidos, como son los que van a gobernar a nuestro país los próximos años con claros visos de tomar el poder de manera eterna.
Retrocedamos temporalmente hasta 1932. Ese año se instala en Chile una efímera República Socialista. Ante ello, el Partido Comunista (que por entonces ya tenía diez años de vida) respondió con la creación del denominado “Comité Revolucionario de Obreros y Campesinos (CROC)” – un soviet criollo, como lo denominara el historiador Emilio Plaza – en el Salón de Honor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (Rojas, 2021).
En el contexto de ese soviet criollo, el Partido Comunista llamaba a lucha por lo siguiente y de antemano mis excusas que los describa de esta manera, pero es que es una manera ordenada de ir viendo cómo trabaja el comunismo:
1) Ocupación de las casas desocupadas (es decir, se anula la propiedad privada).
2) Concesión gratuita de luz, agua y transporte (bonos y más bonos sin trabajar).
3) Disolución del Cuerpo de Carabineros (búsqueda de una policía especial).
4) Confiscar los bienes de la Iglesia (que hoy se traduciría como un no a la libertad religiosa).
5) Amnistiar a todos los presos políticos (a modo de explicación, todos aquellos que cometieron desmanes y otros actos de violencia el 18 de octubre de 2019 – tema al cual me voy a referir posteriormente – para el PC son presos políticos y por ello
solicitan su amnistía).
6) Devolver las tierras a los pueblos milenarios (esto se arrastra por muchos años). Eso se planteaba en 1932, hoy casi noventa años después es exactamente lo mismo y el relato ha sido instalado en la población chilena de manera magnífica por parte de la
izquierda ideologizada, y con el agravante de que nuestra sociedad, sobre todo los segmentos más jóvenes, no son personas que estudien mucho. Me consta, desde mi experiencia como docente, que una habilidad tan esencial como la comprensión lectora, la
tienen muy poco desarrollada.
Aquí vale la pena recordar las palabras de Svetlana Aleksievich, Premio Nobel de Paz 2015, quien, en una de sus magníficas obras, donde trata el tema del sufrimiento de la guerra desde el punto de vista de los niños, le dice a su padre:
“Antes de Afganistán yo creía en el socialismo con rostro humano. Volví de Afganistán libre de todas las ilusiones. ´Perdóname padre´, le dije cuando lo vi. Me criaste para creer en los ideales comunistas, pero ver aquellos hombres jóvenes, colegiales soviéticos como a los que tú y mamá enseñaban, matar a gente que no conocen, en territorio extranjero, fue suficiente para convertir todas tus palabras en cenizas. Somos asesinos, papá, ¿lo entiendes? Mi padre se puso a llorar.”
El comunismo tiene en su haber más de 100 millones de muertos. El Partido Comunista chileno siempre ha defendido, defendió y defenderá la postura ideologizada de los comunistas internacionales, léase Cuba, Venezuela, Foro de Sao Paulo, y siempre en Chile
con representación parlamentaria que como máximo estuvo en un 16%. Lo que sí debemos reconocer es su gran capacidad de convocatoria, situación que nunca ha logrado la derecha.
Esa ventaja es muy potente para el Partido Comunista y ello siempre ha sido ocupado de muy buena manera por los líderes del momento.
Hoy día los líderes del Partido Comunista en Chile son Camila Vallejo, Diputada de la República, y Daniel Jadue, actual alcalde de la comuna de Recoleta, quien además perdió las primarias de la extrema izquierda frente a Gabriel Boric.
Aun cuando Vallejo y Jadue ganaron las elecciones internas del partido, siguieron en los puestos de dirección los históricos militantes. Es decir que a los legítimos ganadores no se les dio el espacio que les correspondía, ello no es más que una muestra de lo que significa la democracia para los comunistas.
Hasta aquí la brevísima historia del partido comunista en Chile y aún hay dudas reales de si este partido va a acompañar realmente a Gabriel Boric en su gobierno, que estaría representado básicamente por el grupo de jóvenes llamado “Frente Amplio”.
3. 18 de octubre de 2019 Otro tema importante a tener en cuenta es lo que ocurrió en Chile el 18 de octubre del 2019,
ese día pasan los torniquetes del metro un grupo de jóvenes y comienza la destrucción de al menos 36 estaciones del sistema de Metro de Santiago (uno de los metros más impecables del mundo, un orgullo de orden y de limpieza) de manera simultánea.
Posteriormente, experimentamos una ola de destrucción masiva de locales comerciales en las ciudades más grandes de Chile, como Santiago, Concepción, Valparaíso, Antofagasta y otras, a lo cual se sumaron otros actos violentos como incendios, asaltos y bloqueo de calles.
Este fenómeno se prolongó hasta la llegada del COVID-19 a Chile, el 20 de marzo del 2020.
El 12 de noviembre del 2019 se genera un gran acuerdo entre casi todos los partidos políticos del país (con excepción del Partido Comunista) para decidir que un grupo de ciudadanos electos por votación popular redacten una nueva constitución. Vale destacar
que la constitución actual data de 1980 (en pleno gobierno militar), por lo cual es conocida por la izquierda como la “constitución de Pinochet”. No obstante, este mote no es del todo acertado. Recordemos que, en 2005, el presidente Ricardo Lagos, de izquierda (Partido Socialista – PPD) firmó una serie de enmiendas sustanciales, a tal punto que él mismo llegó a indicar que esa constitución ya no es la de la dictadura.

Este acuerdo fue realizado en momentos en que el gobierno de Sebastián Piñera estuvo a punto de caer. En mi opinión, muy personal, éste fue un acuerdo con la pistola en la mesa, por parte de la izquierda.
No se puede dejar de indicar que después del 18 de octubre se generó una marcha silenciosa de más de un millón de personas en señal de protesta y que básicamente indicaba que Chile era un país injusto en cuanto a oportunidades, llámense sociales, laborales o económicas.
¿Cómo y por qué se llega al 18 de octubre?
Para entender esto, es necesario hablar sobre crecimiento y desigualdad. En primer lugar, vale destacar que es un hecho reconocido internacionalmente que en Chile se ha logrado  mejorar sustancialmente las condiciones de vida de sus habitantes. En 1960, la renta promedio equivalía a 2.500 dólares, medio siglo más tarde ya ascendía a 15.000 (Banco Mundial, 2020). En términos reales, eso significa que en la actualidad un amplio segmento de la población goza de bienes y servicios, de los cuales sus padres y abuelos jamás habrían soñado con tener.
Sin embargo, a pesar de este hecho económico tan positivo, no hay que olvidar que en Chile las clases sociales nunca han llegado a integrarse mínimamente, como sí ha sucedido en otros países, lo cual ha generado el caldo de cultivo para la desigualdad. Tomemos como ejemplo la ciudad de Santiago. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (2018), el ingreso laboral promedio de comunas como Providencia es de 1500 dólares aproximadamente, mientras que, en otras comunas como Lo Espejo, apenas pasa los 800 dólares.
Esta diferencia de ingresos ha sido estudiada por los expertos, por lo menos desde hace ya dos décadas. Es evidente que, en nuestro país, las diferencias económicas son abismales, y es por ello que la izquierda ha reclamado que la “teoría del chorreo” – según la cual, si la economía crece sus beneficios llegarán a todo el mundo – ha fracasado.
Aparte de este contexto socioeconómico, el descontento popular también se ha alimentado de una serie de infortunadas declaraciones por parte del actual gobierno. Una muy conocida, fue pronunciada por el entonces ministro de Economía Juan Andrés Fontaine, quien dijo que “para tomar el metro los trabajadores deberán levantarse más temprano”, lo cual fue
una muestra de cero empatía con la gran mayoría de los chilenos, por parte de un grupo privilegiado política y económicamente. También podemos citar al entonces ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien al momento de renunciar a su cargo afirmó que “Jamás imaginé el nivel de pobreza que hay en algunos sectores de Santiago”.
A ello se suman también los perdonazos (amnistías) del Servicio de Impuestos Internos a empresarios locales, como los dueños de PENTA quienes debieron cumplir como pena, el asistir a clases de ética. En cambio, cuando se trata de emprendedores sin poder económico, normalmente los servicios fiscalizadores, les cierran los locales o sacan multas fuera de contexto. Por otra parte, destacamos hechos como los siguientes: empresas de retail que cobraron intereses unilaterales a personas que ignoraban lo que firmaban, colusiones de precios en productos sensibles como los remedios, pollos, papel higiénico, por lo cual, ante los ojos del público, la clase empresarial se desprestigió sola, sobre todo al nivel de empresas de alta facturación.
También se debe agregar una clase política que solo buscó en su línea (no todos) el enriquecerse con los negocios que ofrece el Estado.
Por último, vale indicar que ante los acontecimientos iniciados el 18 de octubre, la reacción de las autoridades fue absolutamente débil, quedaron sin movimiento de cintura, mostraron que no supieron que esto se venía, y si lo conocían no lo supieron enfrentar y nos pasaron por encima a todos los chilenos.

4. Chile en números desde 1990 hasta 2018 – Chile y el sector de la derecha, solo puede mostrar números, pues no está el relato, y en eso Chile comparado con los países del barrio, la verdad es que queda muy bien parado, pero eso no fue suficiente.
En las décadas del 60 y 70, Chile solo superaba a Haití en términos de PIB y PIB per cápita, si hacemos la observación en el contexto de la región de Centro y Suramérica. Después de un trabajo titánico realizado por el gobierno militar1 y tras el retorno de la democracia en los años 90, se genera un crecimiento muy sustancial frente a los países vecinos.
En 1990 Chile tenía aproximadamente 13.240.000 de habitantes y un PIB per cápita de US$ 2.500, ya para el año 2018 la población era de 18.050.000 de habitantes (un aumento del 36,3%) y un PIB per cápita de US$ 15,966, es decir que se registró un aumento de un 538,4% respecto del año 1990 (Banco Mundial, 2020).
La edad promedio de los trabajadores en 1990 era de 36 años y ya en el 2018 era de 42 años, lo cual reflejaba una mejor salud y que los trabajos se podían mantener a mayor plazo, dada la seguridad de hacer negocios en diferentes índoles.
La renta mínima, que siempre es un dato que las personas quieren saber y que, a mi entender no debería existir ya que ese guarismo o esa exigencia solo coarta la libertad de emprender y normalmente es calculada como si todas las empresas fuesen grandes empresas, en 1990 era de 3,7 UF (Unidades de Fomento) y ya para el año 2018 era de 10,6 UF, es decir que hubo un aumento real de 185,9 %. Vale aclarar aquí que UF (Unidad de Fomento) es un 1 Vale mencionar que el General Pinochet entregó el poder civil, de gobierno e institucional en un acto democrático, algo que jamás harían los tiranos de izquierda que pueblan nuestro continente (léase Castro en Cuba o Maduro, en Venezuela), mecanismo que ocupa Chile para desindexar la inflación, por tanto, los valores son comparables.
Para pasarlo a dólares, moneda que quizás muestre mejor lo que se está comparando, en 1990 la renta mínima era de US$ 135 y para 2018 era de US$ 400 (Son valores comparables).
En cuanto al gasto público en términos de PIB, podemos ejemplificar la situación con las siguientes cifras. En 1990 las personas percibían una ayuda en concepto de Educación, Salud, Vivienda y Seguridad Social de 11 UF por persona y ya para el año 2018 el mismo número había aumentado a 81,6 UF, en términos de aumento real y porcentaje se trata de un aumento de un 634%, y para, de nuevo, dejarlo en la moneda dólares esto significó ir de US$ 413 a US$ 3.066 (ayuda estatal).
Por su parte, la deuda pública disminuye respecto del PIB en un 44,4% (2018 comparado con 1990), la pobreza disminuye de 38,6% a un 6,3% y la indigencia disminuye de un 12,9% a un 2,3%.
Estas cifras que hemos presentado son el resultado de un trabajo diligente y riguroso que parte de una base sólida dejada por el gobierno militar. Sin embargo, esto no ha sido suficiente para contrarrestar el relato con el que se comienza esta exposición; no ha sido capaz de netear el discurso que entrega la izquierda, en general, y del Partido Comunista, en particular, de un país injusto, que debe someterse a una redistribución mayor.

5. Conclusión
Ya lo decía Simón Bolívar en su lecho de muerte: América Latina no tiene futuro, estamos llenos de personas que no quieren y no le dan el valor al trabajo, trabajo que debe ser remunerado o recompensado, de acuerdo con la necesidad (demanda) y que se equilibra con los servicios (oferta), pero eso la izquierda no lo aprueba y como las personas tienden a gustar del ocio, ven con muy buenos ojos la promesa de tener todo, pero sin esfuerzo.
Hoy día en muchos países aplican conceptos como los bonos (subsidios), los impuestos a los ricos, dejar que las migraciones sean a cualquier precio, y muchos otros males que no vale la pena escribir, pues ustedes lo tienen muy claro. Por el otro lado, se han perdido cuestiones como el respeto al estudio, la rigurosidad, la familia como base de la sociedad,
El trabajo que debemos realizar es arduo, largo y al menos serán unos 30 años para lograr instalar la cultura del trabajo, el respeto, el estudio, y tantos otros valores que se perdieron en las últimas décadas.
Por todo esto, Chile hoy día vuelve a tener un gobierno de izquierda el cual nos va a hacer mucho daño en lo que avanzamos y que se intentó mostrar con lo escrito y las cifras expuestas.

CLAUDIO LAPOSTOL VARGAS

CUANDO DE DEFENDER LA PATRIA SE TRATA, TODO VALE
Referencias
Aleksievich, S. (2015). Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura de 2015.
Recuperado de: https://www.ersilias.com/discurso-de-svetlana-aleksievich-al-recoger-elpremio-nobel-de-literatura-de-2015/
Banco Mundial. (2020). Chile: Indicadores económicos. Recuperado de:
https://datos.bancomundial.org/indicator/NY.GDP.PCAP.KN?locations=CL
Instituto Nacional de Estadísticas de Chile. (2018). Encuesta Suplementaria de Ingresos.
Recuperado de: https://www.ine.cl/estadisticas/sociales/ingresos-y-gastos/encuestasuplementaria-de-ingresos
Rojas, M. (2021). El libro negro del Comunismo en Chile. Ediciones El Libero.

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