El Proceso Constituyente en Chile 2023 – Un Momento Histórico de Renovación y Esperanza

Actualidad Chile Editorial Política

Chile está en medio de un proceso trascendental que marcará su futuro: la creación de una nueva Constitución. Este proceso constituyente, que se inició cuando las hordas izquierdistas intentaron realizar un golpe de estado al presidente constitucional del momento. Los partidos políticos crearon la inestabilidad política y ellos llamaron “demandas ciudadanas” por una nueva carta magna más inclusiva y representativa. Jamás en la mayoría de los chilenos estuvo o está el deseo autentico de un cambio constitucional. Ahora, en 2023, Chile se encuentra en un momento crucial de esta transformación y se deberá votar entre aprobar una nueva constitución escrita por mayoría de derecha o continuar con la actual que fue ratificada el 2005.

En este segundo intento del gobierno de crear una nueva constitución que sea mas que nada un programa de gobierno que la carta fundamental que de estabilidad y futuro a Chile, que ve como poco a poco empezó a perder los impactantes logros obtenidos en los últimos 30 años donde los gobiernos de centro izquierda y centro derecha se preocuparon de mantener las medidas económicas establecidas por el gobierno del presidente Pinochet.

Enfrentados a este proceso, en una segunda oportunidad, gracias los políticos el consejo constitucional, con mayoría de derecha, esta trabajando en concordancia con el documento entregado por los expertos hoy ofrecer a todos los chilenos una propuesta nueva constitucional. El primero fue un rotundo fracaso producto de los abusos que se tomó la izquierda dominante en el grupo de constituyentes. Hoy con la participación de Republicanos en este proceso la discusión de materias importantes ha cambiado notablemente en las normas y artículos que poco a poco comienzan a estructurarse en la nueva propuesta. En este foro no se ha permitido un diálogo fructífero que refleja la riqueza y pluralidad del pueblo chileno, sino que se ha basado en trincheras ideológicas de ambos lados. Es vital reconocer que los constituyentes de Republicanos y de Chile Vamos sigan promoviendo un diálogo para encontrar puntos de acuerdo que beneficien a todos, pero que no signifique renunciar a sus principios.

El proceso constituyente también enfrenta desafíos importantes. Aun cuando no se ha terminado de escribir, ni aprobar el texto de proyecto constitucional que será sometido a la ciudadanía en un plebiscito en el próximo diciembre; ya se han levantado voces de votar rechazo. Un grupo que considera que todo el proceso está viciado puesto que no se usó la figura de consulta al soberano lo hace intrínsicamente invalido. Esta afirmación puede tener sentido si se mira desde la perspectiva de las leyes. Por otro lado, ya las fuerzas de la izquierda han levantado voces de rechazo debido a que no satisface sus proyectos de gobierno.

La construcción de un consenso en torno a temas cruciales, como los derechos sociales, la autonomía regional, el aborto y la opción preferente de los padres de educar a sus hijos y el modelo económico, no será fácil. Sin embargo, ha sido fundamental las actitudes y propuestas de los constituyentes de Republicanos y de Chile Vamos para abordar estos asuntos con un espíritu de colaboración y con el objetivo de construir un Chile mejor.

La comunidad internacional observa con atención este proceso. Chile ha sido un faro de estabilidad democrática en América Latina en los últimos 50 años, y el éxito o fracaso de este proceso constituyente pues dependen las inversiones extranjeras y el progreso económico y esto sin duda será un ejemplo para otros países de la región. La responsabilidad es grande.

Aunque el plebiscito de salida no es una elección, no es menos cierto que Jose Antonio Kast se esta jugando su capital político en el esfuerzo de lograr aprobar el nuevo texto constitucional. Esta arriesgada maniobra le puede traer desafíos en las próximas elecciones presidenciales sí que el rechazo logra imponerse en diciembre y también le pude ayudar si es que él logra remontar la tendencia y obtiene un triunfo del apruebo. La realidad aun está muy contaminada y con mucho ruido.

El proceso constituyente en Chile es un recordatorio de que la democracia es un proceso continuo de adaptación y mejora lo que implica no nuevas constituciones de estilo Bolivariano, sino que modificaciones prudentes a las que rigen en la actualidad. En un mundo lleno de desafíos, la construcción de una Constitución que refleje los valores y aspiraciones del pueblo chileno es un paso significativo hacia un futuro más prometedor y justo.

Este es un momento histórico para Chile, y la manera en que se aborden los desafíos y se promuevan los valores de la vida, la familia y la patria determinará en gran medida el éxito de esta empresa. Sigamos avanzando con el compromiso de construir un Chile más unido y democrático. La nueva Constitución será el legado que dejemos a las generaciones futuras.

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