EL OCASO DE LA DEMOCRACIA

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Aún recuerdo cuando durante el Gobierno Militar seguía funcionando el tristemente célebre Pedagógico (Piedragógico, por sus constantes y características “expresiones”).

La verdad es que, con el transcurrir de los años, analizamos y no existe una respuesta clara del por qué no se cerró ese antro o, al menos, se separaron las carreras, hecho que nos pudo haber librado de la debacle que siguió a continuación . Algunos rasgarán vestiduras y dirán que no todos los profesores son así, de acuerdo, pero una golondrina no hace y, en éste caso, no hizo verano.

Desde allí surgieron las voces adoctrinadoras de nuestros niños. Nuevas generaciones cargadas de odio y resentimiento hacia el orden, hacia lo bello, hacia las autoridades, hacia sus padres, hacia sus instituciones (Iglesia incluido), hacia el emprendimiento, hacia el mérito y hacia sí mismos. Así es, odio hacia sí mismos. Y cómo no, si hoy por hoy existen jóvenes que odian su vida. Algún “profesor” les enseñó que es malo tener más cosas que otro joven.Otro profesor les enseñó que lo feo es bello, que el hombre es malo, que dar a luz es malo, que quemarlo todo es bueno, que la miseria para todos es mejor que el bienestar para pocos, que los principios y valores no existen, que sólo existe lo inmediato y que es factible un estado de felicidad para todos sin que nadie produzca ni un miserable peso, ni un grano de trigo, ni un choclo,

Los padres, confiados en las bondades del desarrollo logrado gracias a sanas políticas públicas implementadas en el orden del Gobierno Militar, entregaron a sus hijos a un profesorado ideológicamente perverso que, como una manzana descompuesta dentro del cajón, terminó pudriendo sus capacidades de pensamiento crítico.

Se dejó llevar fácil por las tecnologías, por las cosas materiales, por “hacerles más fácil la vida a los hijos”, cosas que ellos no tuvieron en su momento. Explicaciones sobran y no son para crucificar a nadie pero, indudablemente, por Dios que fue un error la no participación de los padres en el proceso completo, ese que habla de los valores, de los principios, del amor por su tierra, del respeto a sus antepasados, del reconocimiento a los esfuerzos y de aquellos que Ricardo Ramírez menciona con mucha sabiduría: la verdadera belleza, la verdad y el bien.

Hoy, esos mismos “profesores” sufren las consecuencias del monstruo que crearon. Cada día, ya desgraciadamente sin asombro, las noticias informan de agresiones de alumnos o padres hacia ellos. Y la culpa no es del monstruo, claramente. Este Frankenstein terminó atacando a sus padres.

Cuando la ignorancia se adueña de las nuevas generaciones, las democracias mueren.

Los errores se pagan caro y la deuda, me temo, será por largo tiempo.

FREDDY R. BLANC SPERBERG

CUANDO DE DEFENSOR LA PATRIA SE TRATA, TODO VALE.

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