ECUADOR Y LOS HIJOS DE LA VIOLENCIA!

Actualidad Análisis y Opinión Venezuela
“Nos acostumbramos a la violencia, y esto no es bueno para nuestra sociedad. Una población insensible es una población peligrosa.”.
Isaac Asimov.
Los recientes hechos ocurridos en Ecuador, dónde el crimen organizado ha tomado la decisión de desafiar al poder del Estado y sus fuerzas de seguridad, han generado una cantidad ilimitada de reflexiones y opiniones sobre lo ocurrido. Sin embargo, para describir lo que ocurre, ninguna opinión es tan acertada como la de Isaac Asimov.
En los últimos 25 años,, aproximadamente el renglón etareo en el que se ubican los miembros de la delincuencia organizada que protagonizan estos hechos, latinoamérica ha sido un escenario de permanente violencia política. A diferencia de la conocida violencia bélica que ha protagonizado Colombia, la violencia política en el resto de nuestras naciones ha sido protagonizada por quienes deberían educar a la población nacional, para convertirla en ciudadanía… Sus gobernantes!
Los gobiernos latinoamericanos, cada vez con más crudeza, han enarbolado las banderas del revanchismo, el resentimiento y la separación de la sociedad, con “movimientos fríamente calculados”, tal como lo diría el célebre personaje mexicano “El Chapulín Colorado”.
La desatención a las más elementales normas de gobernanza, al respeto por el Estado de Derecho, el respeto a la ley y la materialización del verdadero espíritu de la democracia; el cual no radica solamente en acceder al poder mediante elecciones, sino en proveer a la ciudadanía de las respuestas que garanticen su desarrollo y sana convivencia, han derivado en la degeneración de la sociedad y la corrupción de sus generaciones ascendientes.
Todo gobierno debe actuar como un “Pater Familias”, que debe velar por los suyos procurando el mayor bienestar que le sea posible. Instruyendo con el ejemplo e inculcando valores morales sólidos que demuestren los beneficios de ser un buen ciudadano y contribuir con la construcción de una buena sociedad. A la vez de mostrar las consecuencias que debe afrontar todo individuo que conspire contra ella, sin importar si estos individuos actúan en solitario o en compañía, en el ámbito privado o público.
Lamentablemente, el verbo incendiario que se hizo costumbre en la gestión gubernamental de cada nación, la ausencia de obtención de beneficios propios del trabajo honesto en razón de economías destrozadas, el populismo generalizado, el incentivo del resentimiento social, acompañado por los altísimos, descarados e impunes niveles de corrupción en la administración pública, han enviado un mensaje sumamente equivocado a las generaciones de relevo., “SER BUEN CIUDADANO, NO PAGA”.
A lo anterior, sumen la promoción de la violencia y el delito, a través de las nuevas universidades del crimen, representadas en las llamadas narconovelas, narcocorridos, música urbana con apología al porte de arma y uso explícito de violencia y tendremos solo un pequeño indicio de las causas de lo acontecido actualmente. Cada ciudadano de cada país latinoamericano, sin dejar de mencionar otras naciones, ha sido testigo de la destrucción premeditada del tejido social patrio. Ese tejido social que fomenta el sentido de pertenencia y la certeza de saber que nuestras acciones afectan nuestro entorno.
Si a esa realidad, le agregamos el hecho de que los gobiernos han preferido incentivar los vicios en sus naciones, apoyándolos o mirando hacia otro lado, antes que fomentar el trabajo honesto; además de destacar que en muchos casos, lo viciado ha sido utilizado políticamente por los gobernantes de turno, para coaccionar a sus sociedades a través del miedo, encontraremos más razones para explicar el estado en que se encuentran nuestras naciones.
En Ecuador, el gobierno de Rafael Correa (2007-2017), es fiel ejemplo de lo anteriormente descrito y Ecuador paga las consecuencias de su legado. Los niños que en 2007 tenían 10 años, hoy son hombres que se acercan a los treinta años. Son esa generación representada en quienes hoy desafían el poder del Estado, esa generación que creció a la sombra de la violencia política, a la sombra del discurso incendiario, a la sombra del incentivo del resentimiento social, a la sombra de la corrupción impune y el deterioro premeditado del tejido social Ecuatoriano.
El gran dilema de la naturaleza del ser humano, es si el individuo es bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompe como decía Rousseau; o si es malo por naturaleza y la sociedad lo corrige, como decía Maquiavelo. Cómo Abogado, me inclino por la tesis de Rousseau.
Sin embargo, dejando a un lado la tesis que sea imperante para usted mi amigo lector, ambas le imponen a la sociedad la responsabilidad última de la conducta del individuo. Una sociedad familiarizada con la violencia, tal como lo decía Asimov, es una sociedad peligrosa y estamos presenciando los resultados de ello.
Aboguemos por la paz de Ecuador y la paz de nuestras respectivas naciones, pero teniendo claro que la mejor manera de evitar hechos como los que vive la hermana República, es a través de buenos gobiernos, cumpliendo la ley, educando a las generaciones de relevo y enseñando sin vacilaciones, sin privilegios y sin impunidad, que cada acto humano tiene una consecuencia, ya sea de premio o castigo según la naturaleza de la misma y que estos premios o castigos se apliquen de manera firme y justa. Ese es el mejor legado que podemos dejar a las generaciones futuras.
FUERZA ECUADOR!
Tunnisky Castillo.
Coordinador de Con Mis Hijos No Te Metas Venezuela.
@tunniskycastillo
@conmishijosnotemetasvzla
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