DÉJENLOS SER AMARILLOS

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DÉJENLOS SER AMARILLOS

Nicolás Kipreos

Muchos de los que votaron “Apruebo” no esperaban el lamentable desempeño de la Convención Constituyente ni las propuestas que de ésta están surgiendo. Éstos ya anticipan que de seguir la tendencia y de no haber cambios sustantivos a la tónica refundacional, del juego del “todo o nada” que busca partir de cero, los obligará a votar rechazo en el plebiscito de salida.

Dentro de línea están los llamados “Amarillos por Chile”, iniciativa ciudadana de políticos, intelectuales y religiosos, que lidera entre otros el escritor Cristián Warnken, que respaldan el proceso por una nueva Constitución sobre la base de alcanzar las transformaciones y los cambios para crear un nuevo comienzo y gestar un pacto social que reconstruya aquello que ha dividido a los chilenos, y no de alcanzar una refundación de Chile, demonizando todo lo pasado. Así nació salir a la palestra, para dar una señal de alerta ahora y no más tarde -al final del proceso constitucional- porque a entender de ellos no servirá de nada, todo estará ya perdido. Creen que es importante recoger lo bueno y apuntar a hacer los cambios y transformaciones que Chile necesita, utilizando para ello la experiencia de una tradición constitucional interesante que existe en el país, capital intelectual que no se puede desechar.

La solución al atolladero en el que nos encontramos es 100% de la centroizquierda y de la izquierda, mal que les pese. Son ellos los que hoy manejan el proceso constituyente, son ellos los que tienen 2/3 para aprobar o desaprobar las iniciativas que hoy corren en la CC y que tienen a Chile en ascuas. Se sabe que ya algunos convencionales del Partido Socialista y del Frente Amplio están complicados con algunas de las propuestas, porque saben perfectamente que de llegar éstas “a puerto” Chile tendrá problemas serios. No se atreven hablar, les ha faltado temple para pronunciarse, ha podido en ellos más el orgullo que la razón. ¿Es que no hay una forma de poder ayudarlos para facilitarles el ir a contracorriente?

Si gana el apruebo nada más que hablar, por eso el tema de fondo es ¿Qué pasará si gana el “Rechazo”? ¿Todo vuelve a lo mismo, sabiendo que la reforma constitucional al Capítulo XV no deja dudas al respecto al señalar que “continuará vigente la presente Constitución”? ¿No sería prudente en las circunstancias que estamos viviendo “del todo o el nada”, de máxima polarización, reconocer explícitamente el mandato popular reflejado en el amplio apruebo a que Chile tenga una nueva Constitución? ¿No debiese el próximo Congreso anticipar un acuerdo, inmediatamente conformado, antes de que sea demasiado tarde, que permita descomprimir el momento que vivimos, asegurando que de ganar el rechazo se llamará a un nuevo proceso por una nueva Constitución?

Después de leer lo anterior, algunos dirán: “es volver al mal menor”, “es no acatar las reglas del juego por todos aceptadas”, “es no entender que la Constitución del 80 es buena, trajo prosperidad y reglas claras a Chile”, sí, no dejarían de tener razón, pero en circunstancias más normales, no tan extremas, hoy estamos en una situación UTI, donde esas mismas reglas pueden llevarnos al matadero, además ¿Por qué anticipar que esa nueva Constitución será mala? Así, mucha gente de centroizquierda y de izquierda, que ve con preocupación el trabajo de la actual CC, votaría “Rechazo” con la garantía de no mantener la actual Carta Magna.

¿Es muy estúpido lo que estoy planteando?

NICOLAS KIPREOS

CUANDO DE DEFENDER LA PATRIA SE TRATA, TODO VALE….

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