CUIDADO CON LOS ILUMINADOS

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CUIDADO CON LOS ILUMINADOS, de NICOLAS KIPREOS A.

El estallido social a partir del 18-O fue claramente interpretado antojadizamente, inventando un malestar profundo de la sociedad chilena para asociarlo a una necesidad imperiosa de darnos una nueva institucionalidad. Así llegó la idea de una nueva Constitución, cuando tan solo un 3,5% de la población lo determinaba como necesario según las encuestas. La izquierda radical nos asestaba un gran golpe, dictando cátedra de cómo tomarse el poder con la anuencia de todos los sectores. Pudo más el miedo que la razón, pudo más la rendición que el Estado de derecho.

Ahora gran parte de los convencionales, desenmascarándose y demostrando sus reales intensiones, han optado por la rabiosa revancha. Una mayoría de los convencionales se ha dedicado a fomentar una lucha sin cuartel para lograr su objetivo, transformarlo todo para refundar Chile. La “casa de todos”, ese recurrente y manoseado slogan que ha inspirado este proceso para algunos, está muchísimo más cerca de ser la “casa de pocos”. Para esta nueva casa se proponen “Estados Regionales” y “Regiones Autónomas” acompañadas de “Asambleas Regionales” con potestades legislativas, administrativas y legales. Se trata de un nuevo Chile, uno creado a partir de cero. La casa de los chilenos se convertiría así en un archipiélago de casas sin comunicación, sin coordinación, sin casi nada en común, con independencia total, donde los grandes beneficiados serán algunos chilenos, que no representan más del 4% de toda la población, y los poderes de Argentina, Bolivia y Perú, que ya se frotan sus manos.

Así, esa pesadilla neoliberal del egoísmo y del interés propio, sobre la que despotrican a rabiar estos iluminados convencionales, la estarían multiplicando por mil. Esa fiebre anticolonial unida a esa fantasía de subdividir el poder llevaría a Chile a perder totalmente su historia, para iniciar un nuevo camino en una diversidad de naciones con territorios, identidades e incluso colectivos independientes y con la potestad de materializar usurpaciones, nacionalizaciones y gravar impuestos a su antojo y arbitrio por unos supuestos derechos anteriores a la realidad de Chile como país libre y soberano. Lo absurdo llega a tal nivel que, para los servicios generales de ese Estado, constituido por 9 naciones distintas, como el que brindan las FFAA, éstas tendrán la potestad de decidir si los quieren o no, de tal modo que cada nación le podría permitir o no, por ejemplo, a la Armada llegar o no con sus buques a los puertos bajo su dominio y jurisdicción.

Como verán han primado las estupideces, las pasiones, los deseos y los anhelos por sobre la racionalidad y la realidad. Muchos hoy nos tratan de tranquilizar señalando que este proceso no llegará a ninguna parte, que la gran mayoría lo rechazará. Cuidado les diría. Ello sí y solo sí el actual gobierno no meta las manos ¿por qué? Para la izquierda hay dos máximas: la primera, “divide y vencerás”, una estrategia orientada a mantener bajo control un territorio y/o una población, dividiendo y fragmentando el poder de las distintas facciones o grupos allí existentes, de tal manera que no puedan alcanzar un objetivo común, y la segunda, “el fin justifica los medios”, es decir, cuando el objetivo final es importante, cualquier medio para lograrlo es válido.

Nicolás Kipreos Almallotis

CUANDO DE DEFENDER LA PATRIA SE TRATA, TODO VALE

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