ASIA/TURQUÍA – Nuevo terremoto de magnitud 4,7 en el sudeste de Turquía: los misioneros continúan prestando asistencia

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Mersin – Después del grave terremoto que el 6 de febrero destruyó barrios enteros entre Siria y Turquía un nuevo seísmo registrado hoy 14 de marzo ha sacudido la tierra en el sudeste de Turquía. El terremoto, de magnitud 4,7, se ha producido en Kahramanmaras, con epicentro en el distrito de Goksun. Según la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias de Turquía, por el momento no hay víctimas.
El pasado 6 de febrero, Kahramanmaras fue una de las provincias turcas devastadas por dos temblores de magnitud 7,7 y 7,6. El seísmo, que también afectó a las zonas de Gaziantep, Sanliurfa, Diyarbakir, Adana, Adiyaman, Osmaniye, Hatay, Kilis, Malatya y Elazig, ha causado hasta ahora más de 50.000 muertos.
Mientras continúan las intervenciones de emergencia, entre los grupos de trabajo, organizaciones, organismos caritativos, que intervienen para ayudar a la población en graves dificultades desde el 6 de febrero, están también los Camilos a través del Camillian Disaster Service International que se han unido a los Hermanos Capuchinos, presentes en los lugares siniestrados, en particular en las estaciones misioneras de Antioquía y Mersin. Según la información recibida por Cadis, las actualizaciones procedentes de los lugares de intervención hablan de una realidad todavía frágil y en proceso de organización. Los capuchinos están presentes en Mersin y Antioquía, dos zonas muy afectadas por el seísmo y donde fray Lorenzo Motti, superior provincial de los capuchinos de Emilia-Romaña, ha acudido recientemente para realizar una inspección. Afortunadamente, el convento de Mersin no ha quedado totalmente destruido y en la actualidad la fraternidad acoge a unas 80 personas, entre ellas una decena de niños y jóvenes y un bebé de apenas dos meses que ha perdido a su padre. Dos hermanas turcas del Verbo Encarnado han colaborado en la organización de las habitaciones puestas a disposición de los huéspedes y en la gestión de la emergencia. En Mersin, además de fray Roshan, guardián y párroco, y fray Mariusz, que forman parte de la fraternidad, se encuentran ahora otros dos capuchinos que estaban en Antioquía. La ayuda prestada a los supervivientes incluye ropa y comidas completas. Todas las comidas se hacen en común en la sala del convento. Al principio, la comunidad católica de Mersin ayudaba a preparar las comidas. Más tarde, se organizaron turnos entre los huéspedes para que se sintieran útiles y pudieran hacer algo que les distrajera. “El apoyo que están recibiendo los supervivientes no es sólo material, sino también espiritual”, continúan fuentes de Cadis, “se ha organizado una reunión en la que han contado lo que han vivido y están viviendo. Los hermanos de la comunidad conviven con las víctimas del terremoto y están siempre disponibles para cualquier tipo de necesidad”.
En Antioquía, en cambio, la situación se presenta más dramática y el convento se ha derrumbado casi por completo. Se han limpiado algunas zonas del centro y, una vez finalizada la fase de emergencia, que aún está en curso, se evaluará un proyecto a largo plazo para garantizar la seguridad y la estabilidad de las víctimas del terremoto. A algunas familias se les ha ofrecido hospitalidad en Selcuk , donde se reúne la comunidad católica local, y en Esmirna. Una familia con un niño pequeño ya está alojada en el monasterio capuchino de Estambul.
Junto con Cáritas, Cadis iniciará un debate para activar un proyecto de resiliencia destinado a salvar y reorganizar las pequeñas comunidades cristianas de la zona, para evitar que se dispersen.

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