AMÉRICA/URUGUAY – El 6 de mayo se celebra la beatificación del primer obispo de Montevideo, nacido en un barco de emigrantes

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Montevideo – Será el Arzobispo de Brasilia, el Cardenal Paulo Cezar Costa, como Legado Pontificio, representante del Santo Padre Francisco, quien presidirá el rito de Beatificación de Monseñor Jacinto Vera, primer Obispo de Montevideo. Según la petición de los Obispos, la celebración tendrá lugar el 6 de mayo, día del nacimiento al cielo de monseñor Vera en 1881, en Pan de Azúcar, en el apogeo de su misión apostólica.
Al anunciar la fecha de la beatificación, un acontecimiento que “nos llena de alegría”, la Conferencia Episcopal de Uruguay recuerda que el 17 de diciembre el papa Francisco autorizó la publicación del decreto de la Congregación para las Causas de los Santos que reconoce el milagro atribuido a la intercesión del obispo Vera .
El milagro consistió en la curación de una niña de 14 años el 8 de octubre de 1936. Tras una operación de apendicitis, la niña sufrió una infección que se agravó hasta una situación desesperada, a pesar de todos los cuidados recibidos. Uno de los tíos de la niña le trajo una estampa con una reliquia del siervo de Dios Jacinto Vera, le pidió que se la pusiera sobre la herida y que rezara, tanto ella como su familia. Esa misma noche cesaron los dolores, se acabó la fiebre y a la mañana siguiente se constató una recuperación completa, científicamente inexplicable.
Los Obispos de Uruguay han señalado que monseñor Vera “guio a nuestra Iglesia en tiempos difíciles, llevó la frescura de vida y de gracia del Evangelio a todos sin distinción. Al final de sus días, cosechó una admiración unánime de la sociedad de su época, aún de sus mismos adversarios, como quedó plasmado en los homenajes tributados a su muerte”. Por último, los Obispos exhortan a todos a prepararse para su beatificación, “que será un acontecimiento memorable en la historia de nuestra Iglesia”.
Jacinto Vera nació el 3 de julio de 1813 en un barco en el Océano Atlántico, frente a las costas de Brasil, mientras su familia procedente de las Islas Canarias se dirigía a Uruguay. De joven, trabajó en el campo con su familia, en Maldonado y Toledo. Descubrió su vocación sacerdotal a los 19 años. Incorporado al ejército, fue licenciado para continuar sus estudios hacia el sacerdocio. Como en Uruguay no había institutos de formación, se trasladó a Buenos Aires para cursar sus estudios y aquí celebró su primera misa el 6 de junio de 1841. Después de su ordenación, fue vice párroco y luego párroco de la Villa de Guadalupe de Canelones, durante 17 años.
El 4 de octubre de 1859 fue nombrado Vicario Apostólico de Uruguay. Recibió la ordenación episcopal en la Iglesia Matriz de Montevideo el 16 de julio de 1865. Participó en el Concilio Vaticano I de 1870. En 1878 se creó la diócesis de Montevideo, que abarcaba todo Uruguay, y monseñor Vera se convirtió en su primer obispo el 13 de julio de 1878. Murió durante una misión el 6 de mayo de 1881. En su funeral, fue reconocido por todos como un santo.
Al describir la labor evangelizadora de monseñor Vera, los Obispos de Uruguay recuerdan que fue “misionero y apóstol de la ciudad y del campo, recorrió tres veces todo el país. Ayudó a los heridos en las guerras civiles y dirigió misiones de paz. Padre de los pobres, amigo de sus sacerdotes, fue un promotor del compromiso de los cristianos laicos en la vida de la sociedad de la época. Promovió la educación católica y la prensa católica”. También fundó el Seminario para la formación de futuros sacerdotes y promovió la llegada de numerosas congregaciones religiosas a Uruguay, entre ellas salesianos, dominicos, vicentinos, capuchinos, jesuitas…
La historia de la evangelización de Uruguay comienza en 1624, con la colonización por los españoles y la llegada de los primeros misioneros que se dedicaron a evangelizar a las poblaciones indígenas. Montevideo, vicariato apostólico en 1832 , se convirtió en diócesis en 1878 y en archidiócesis en 1897. En 1830, la Constitución del país proclamó el catolicismo como religión del Estado, mientras que en 1917 se sancionó la separación de la Iglesia y el Estado. En la actualidad, la Iglesia Católica uruguaya está dividida en un distrito eclesiástico, con la Archidiócesis Metropolitana de Montevideo y 8 diócesis sufragáneas. Los habitantes de Uruguay son 3.531.000 de los cuales 2.718 son católicos, hay 236 parroquias, 19 obispos, 222 sacerdotes diocesanos y 205 sacerdotes religiosos, 50 religiosos no sacerdotes y 614 religiosas. Los seminaristas mayores son 88 .

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