AMÉRICA/REP.DOMINICANA – “La Navidad perfuma de Cristo”, aunque fuertes vientos intenten aniquilar el verdadero espíritu navideño

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Santiago de los Caballeros – “Soplan vientos muy fuertes que intentan aniquilar el espíritu de la Navidad. Sobre todo vientos en los que ya casi no se menciona la Navidad por su nombre, porque huele a Cristo. Ahora dicen ‘Felices Fiestas’, que puede ser cualquier cosa”. Con esta reflexión, Mons. Freddy Bretón, Arzobispo de Santiago de los Caballeros, Presidente de la Conferencia Episcopal Dominicana, abre su mensaje de felicitación de Navidad y Año Nuevo. El arzobispo cree, sin embargo, que el espíritu de la Navidad no ha muerto, pero el esfuerzo comercial hace más ruido y se le hace “mejor publicidad”.
“Todavía hay mucha gente -continúa Breton- que, como los humildes pastores de Belén, se regocija espiritualmente por el Niño recién nacido en la pobreza de un pesebre. Y motivados por este don, dan gracias a Dios, lo celebran con sus familias y salen a ayudar a los demás. Ésta es la verdadera Navidad, que se expresa también en la nostalgia de quienes están lejos de la tierra que los vio nacer y buscan el encuentro con sus seres queridos, movidos por el deseo de compartir”. Por ello, el Arzobispo pide que se preserven los auténticos valores del pueblo dominicano, como el verdadero espíritu de la Navidad.
A continuación, Mons. Breton presenta sus deseos para el Año Nuevo, haciendo hincapié en algunos deseos concretos. En primer lugar, espera que se consolide la educación a todos los niveles, con una gestión cuidadosa del dinero destinado a este fin. Además, debe darse prioridad al cuidado de los valores, especialmente al respeto de la dignidad de la persona humana, y la honradez debe brillar “como cualidad superior, en los empleados públicos y en la vida privada, sobre todo en los jóvenes”.
Que en el nuevo año todos los ciudadanos reconozcan la abnegada labor de militares y policías por el bien de la patria, y que “las autoridades competentes logren por fin erradicar el tumor maligno de la corrupción” que afecta a algunos de esos cuerpos, así como a otros niveles de la sociedad. Asimismo, espera que no haya necesidad de repatriaciones desde territorio dominicano, y si las hay, se realicen en consonancia con las leyes y con absoluto respeto a la dignidad de la persona humana.
El último deseo para el año que comienza, que será preelectoral, concierne tanto a los partidos políticos como a los ciudadanos. El Arzobispo confía en que “mostrarán suficiente madurez en los procesos y acciones de la vida democrática, buscando siempre y por encima de todo el bien de la patria, es decir, de todos los hombres y mujeres que conforman la República Dominicana. Que Dios nos conceda una Navidad bendecida y un nuevo año lleno de sabiduría” es su deseo final.
En los últimos años, la República Dominicana ha disfrutado de cierta estabilidad política que le ha permitido concluir acuerdos internacionales y beneficiarse del crecimiento económico gracias a la agricultura, la construcción, el comercio y el turismo. Sin embargo, la brecha entre pobres y ricos sigue siendo grande, y la situación de los inmigrantes haitianos que trabajan en las plantaciones de caña de azúcar y viven en su mayoría en condiciones inhumanas es preocupante. Entre los principales problemas nacionales que hay que resolver, mencionados a menudo por los obispos en sus discursos, figuran la lacra de la corrupción, la falta de transparencia y de honradez, que alcanzan también a las más altas esferas de la política y del ejército.

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