AMÉRICA/PERÚ – Pedimos paz, tranquilidad, unidad y reconciliación, basadas en un amplio proceso de escucha y diálogo nacional

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Lima – “Los peruanos queremos una sociedad que esté marcada por la esperanza, el diálogo, la paz social, la justicia y el desarrollo humano. Del mismo modo, pedimos a la comunidad internacional respetar nuestra soberanía y la transición democrática que vive nuestro país. El gran mensaje que queremos trasmitir es tratar a los demás como quisiéramos que se nos trate a nosotros mismos, principio ético que todos debemos compartir”. Este es un pasaje de la declaración conjunta firmada por representantes de 16 religiones y comunidades confesionales de Perú, redactada al término de una reunión en la que han abordado los dramáticos acontecimientos que vive el país, lanzando un llamamiento “a la paz, a la tranquilidad, a la unidad y la reconciliación a partir de un amplio proceso de escucha y diálogo nacional”.
Según la información recogida por la Agencia Fides, el número de muertos asciende a 27 y el de heridos a más de 650 en los enfrentamientos entre partidarios del ex Presidente Castillo y las fuerzas de seguridad peruanas. Desde la destitución y posterior detención de Castillo el 7 de diciembre, han estallado protestas en todo el país, incluida la capital, en las que participan miles de personas que exigen la dimisión de la nueva presidenta, Dina Boluarte, y la convocatoria de una Asamblea Constituyente. El 14 de diciembre, el gobierno decretó el estado de emergencia en todo el país durante 30 días. Por su parte, el ex Presidente Castillo fue condenado a 18 meses de prisión por el Tribunal Supremo, mientras continúa la investigación de los cargos que se le imputan.
Los Obispos peruanos desde el primer momento instaron a las instituciones “a proteger y salvaguardar la democracia, garantizando, preservando y restableciendo el orden público y constitucional”, lanzando un llamamiento “a mantener la unidad nacional, la calma y a poner fin a cualquier forma de violencia y violación de los derechos fundamentales de los ciudadanos” . En un mensaje reiteraron: “Necesitamos diálogo sincero, calmar los ánimos para proteger nuestra débil democracia, preservar la institucionalidad y mantener la fraternidad de nuestro pueblo” . El 18 de diciembre invitaron “a todos los fieles y personas de buena voluntad a expresar la paz, la esperanza y la fraternidad en el Perú” a través de una Jornada de Oración por la Paz .
El “Comunicado inter-religioso sobre la crisis política en el Perú” lanzado el 22 de diciembre, subraya la convicción de que “la espiritualidad es un elemento central y fundamental en la vida de todos los seres humanos”. En estos momentos de grave crisis social y política en el país, que tiene raíces profundas, las comunidades religiosas manifiestan su solidaridad y dolor “por las vidas que se han perdido en las recientes manifestaciones y que requiere una investigación transparente ante los graves acontecimientos que amenazan la paz social”. Consideran que “debemos escucharnos y atender el clamor de nuestros hermanos que reclaman por sus derechos, tarea particularmente propia del Estado”. Y exhortan a “no polarizarnos ni discriminarnos, por el contrario, debemos unirnos por el bien común, pues todos debemos ser constructores de un Perú digno, fraterno y de paz”.
Dirigiéndose a las autoridades políticas y civiles, se les recuerda su deber de buscar, “a través de un diálogo sincero y vinculante, soluciones verdaderamente democráticas” ya que cualquier solución “requiere la aplicación conjunta de enfoques espirituales, morales y éticos”. Si bien a corto plazo las reformas políticas son urgentes e inaplazables, sigue siendo necesaria una visión a largo y medio plazo, “donde la educación y el trabajo sean el elemento central, por el bien de todos los peruanos”.
“No queremos un país atomizado, polarizado ni violento”, escriben los representantes de las religiones en la parte final. “Los millones de peruanos queremos y confiamos en la justicia, la unidad y la paz… Necesitamos reconciliarnos para entendernos y caminar juntos, todos: civiles y militares, hombres del campo y de la ciudad”.
La Red Eclesial de las Comisiones de Justicia y Paz de América Latina y el Caribe también ha publicado una declaración dirigida a todos los actores políticos, sociales y sindicales de Perú, expresando su solidaridad con el pueblo peruano, que una vez más en su historia se enfrenta a una crisis política y es objeto de violencia. “Creemos necesario insistir en el respeto a los derechos humanos, que son la base de la paz y la justicia en las relaciones entre los ciudadanos y el Estado”, subrayan, e instan: “Es hora de una discusión pública que, ante las legítimas diferencias, sea capaz de encontrar salidas creativas que garanticen la democracia en Perú”.

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