AMÉRICA/PERÚ – “La violencia apaga la esperanza de una solución justa de los problemas”, los obispos se ofrecen para mediar y tender puentes

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Lima – Ayer se elevó a 62 el número de víctimas de las protestas antigubernamentales que ensangrientan Perú desde el 7 de diciembre, cuando el Presidente Pedro Castillo fue destituido y luego detenido por intento de golpe de Estado. Los manifestantes, mediante huelgas y bloqueos de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos, exigen la dimisión de Boluarte y la disolución del Congreso.
Según fuentes policiales, un agente de policía fue secuestrado y permanece retenido como rehén tras los enfrentamientos de ayer en La Joya. El número de heridos en todo el país supera ya los 1.200, mientras que los daños materiales en estructuras y propiedades son cuantiosos. Las protestas y los posteriores enfrentamientos con las fuerzas policiales se han extendido a casi todo el país, incluida la capital, Lima. El gobierno peruano decretó el estado de emergencia durante 30 días, a partir del 15 de enero, en varias regiones, y amplió el toque de queda en el departamento de Puno, epicentro de los disturbios. Sin embargo, el Presidente Boluarte ha descartado su dimisión .
“Os invito a rezar para que cesen los actos de violencia en Perú – dijo ayer el Papa Francisco en el Ángelus -. La violencia apaga la esperanza de una solución justa de los problemas. Animo a todas las partes involucradas a emprender el camino del diálogo entre hermanos de una misma nación, en el pleno respeto de los derechos humanos y del Estado de derecho. Me uno a los obispos peruanos para decir: ¡No a la violencia, venga de donde venga! ¡No más muertes!”. La misma invitación fue expresada siempre por el Papa en el Ángelus del domingo 18 de diciembre de 2022: “Recemos por la paz en Perú, para que cesen las violencias en el país y se emprenda la vía del diálogo con el fin de superar la crisis política y social que aflige a la población”.
La Iglesia local, a través de los obispos peruanos, así como los representantes de las diferentes religiones y comunidades de fe presentes en Perú , no se cansan de hacer llamamientos al diálogo y al fin de la violencia. El último, emitido al término de la 124ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, hace un llamamiento a las autoridades y a todos los actores políticos para que encuentren una salida consensuada a esta grave crisis y al “duro choque político y social” que se está produciendo. Los obispos ofrecen una vez más su servicio “para mediar y construir puentes de encuentro” porque “la Iglesia debe ser realmente solidaria con la humanidad entera y con su historia”.
El mensaje titulado “Seamos constructores de paz con justicia” expresa el dolor por la violencia desatada, “porque la violencia solo engendra más violencia”, por la muerte de tantos hermanos peruanos que “es una profunda herida en el corazón de nuestro Pueblo”; así como el sufrimiento de todos los heridos, civiles y policías. “Esto nos exige cambiar decididamente el rumbo: ¡queremos la paz!”, escriben los obispos, subrayando sin embargo que estas atrocidades “no pueden quedar impunes”, los responsables deben ser buscados y castigados.
Los obispos gritan: “¡Basta de promover polarizaciones!” E insisten: “¡Dejemos de lastimarnos unos a otros!” porque “esta situación exige diálogo, escucha y decisión”. “Es el momento que se comprometan responsablemente las autoridades y todos los actores políticos, para que podamos encontrar una vía consensuada para salir de esta grave crisis. – exhortan -. Es el momento de levantar la mirada y encaminarnos al encuentro y la reconciliación con justicia. El país no debe continuar en la zozobra, el miedo y la incertidumbre. Asumamos el compromiso de reconstruir el Perú e invocamos también a la sociedad civil a que asuma su responsabilidad”.

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