AMÉRICA/PANAMÁ – “Todos comprometidos a fortalecer la unidad y estabilidad de la familia para que pueda cumplir su vocación y misión”: llamamiento de los obispos

Catolicismo Innovación y Emprendimiento

Ciudad de Panamá – “La sociedad y de manera particular el Estado y las Organizaciones Internacionales, deben proteger, defender y promover la dignidad, la integridad de la familia con medidas de orden político, económico, social y jurídico que garanticen el desarrollo, crecimiento y madurez de cada miembro. En esta misión todos estamos comprometidos a procurar fortalecer la unidad y estabilidad de la familia para que pueda cumplir su vocación y misión”. Es el llamamiento lanzado por los obispos de Panamá, al terminar su segunda Asamblea Anual Ordinaria de la Conferencia Episcopal Panameña. Al concluir el Mes de la Familia, el año de la Familia y el Encuentro Mundial de las Familias en Roma, los obispos desean “enviar un mensaje de esperanza a todas las familias que habitan el territorio nacional”.
En su mensaje, en el que expresan su satisfacción por la aprobación de la ley que establece el mes de junio como “Mes de la Familia”, los obispos exponen los aspectos fundamentales de la institución familiar: “Es en la familia, sacramento del Dios trinitario que es comunión, donde encontramos los misterios más profundos de la vida humana, como el amor, la donación total por los otros, la alegría del asombro que genera el don de la vida de cada miembro, y la fortaleza que suscita el amor por la propia familia en tiempos de crisis o adversidad”.
Luego reiteran que “la familia es la primera y fundamental célula de la naturaleza social del hombre”, Es la primera sociedad que precedente a toda otra sociedad; “en la familia nacen los ciudadanos”, que encuentran en ella la primera escuela de las virtudes sociales, que “son el alma de la vida y del desarrollo de la sociedad misma”; por ello “la familia constituye, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, esenciales para el desarrollo, la defensa y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad”.
El mensaje hace hincapié en la necesidad de promover la familia, respetando sus derechos y asegurando su bienestar: Muchas familias han sido obligadas, por décadas, a vivir en la pobreza, han sido privadas de sus derechos a una vida digna, a una educación de calidad, a condiciones de viviendas seguras, a una atención de la salud mucho más humana… Una de las grandes amenazas que atentan contra la estabilidad de la familia panameña es el creciente clima de violencia que se registra en todo el país, y tiene su raíz, en muchas ocasiones, en situaciones precarias de pobreza. Los casos de maltrato y agresividad en los miembros de la familia, sobre todo contra los más frágiles como los niños y la mujer han alcanzado niveles preocupantes. Por todo ello los obispos lazan un llamamiento a todos los sectores de la sociedad para “trabajar juntos en la construcción de un país que proporcione la estabilidad económica, social y emocional a la familia panameña”. “Es necesaria una auténtica conversión y transformación que lleve a una justa y digna distribución de la riqueza,” y al mismo tiempo, “urge promover la familia”.
La familia juega un papel importante en la educación, donde los padres tienen derecho a educar a sus hijos según sus convicciones morales, religiosas y culturales, ya que “es el santuario donde nace y se va formando la vida”. “a. Desde la familia se inicia la edificación de la civilización del amor, de allí brota la nueva humanidad anhelamos, surgen los profesionales, servidores y líderes de nuestra querida Panamá”.
En la última parte del mensaje, los obispos abordan la situación actual con cierta preocupación. Respetando el derecho a la protesta social, observan que “todos debemos trabajar para buscar un mejor país, más aún cuando estamos saliendo de la pandemia del Covid 19” que ha dejado grandes secuelas de dolor y lágrimas además de afectar gravemente a la economía y la educación de niños y jóvenes
Para concluir hacen un respetuoso llamado al gobierno nacional, a las organizaciones sociales, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad “para que juntos busquemos soluciones adecuadas al momento histórico que vivimos como pueblo”. Con el Papa Francisco exhortan a construir puentes y derribar muros para “construir un modelo de país guiado por un desarrollo humano, justo, equitativo y sostenible para todos sus ciudadanos”. “Como pastores de esta Iglesia– concluyen –seguiremos caminando junto y en medio de nuestras comunidades compartiendo sus dificultades y esperanzas, movidos por el evangelio del amor y la justicia”.

Advertisements

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *