AMÉRICA/MÉXICO – “¡La paz tiene que ser posible!” reiteran los obispos. Encontrados los cadáveres de los sacerdotes asesinados

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Ciudad de México – “El reciente asesinato de un civil y de dos sacerdotes Jesuitas dentro del templo católico de Cerocahui, en la región de la Tarahumara en Chihuahua, no es más que una muestra más de la falta de valores y sensibilidad a la que se ha llegado, perdiendo todo respeto a la dignidad humana. Los datos oficiales nos hablan de casi 122,000 asesinatos a manos de los criminales durante los tres años y medio. ¡Cuántos asesinatos en México! Lo escriben los obispos de México en su “Mensaje por la paz” con el que se dirigen al pueblo de México “con profunda preocupación por la creciente violencia que sufre nuestro querido País y con una gran tristeza por la pérdida de miles de vidas inocentes”.
Con dolor ponen de manifiesto que “el crimen se ha extendido por todas partes trastocando la vida cotidiana de toda la sociedad”, alcanzando “niveles de crueldad inhumana en ejecuciones y masacres que han hecho de nuestro país uno de los lugares más inseguros y violentos del mundo”. Los obispos reconocen que “como Iglesia no hemos hecho lo suficiente en la evangelización de los pueblos y que es necesario redoblar esfuerzos”, en la reconstrucción del tejido social, y en el trabajo pastoral. “Reafirmamos nuestro compromiso por la construcción de la Paz. Por tanto, hacemos un llamado a todo el pueblo de Dios, en especial a los sacerdotes, religiosos , catequistas, evangelizadores y demás agentes de pastoral, a sumarse en los trabajos por concretar el proyecto de Paz de Cristo”.
Tras expresar su cercanía y solidaridad con todas las víctimas de la violencia, los obispos se unen a las miles de voces de los ciudadanos de buena voluntad que piden que se ponga un alto a esta situación. “No podemos ser indiferentes ni ajenos a lo que nos está afectando a todos”. Se dirigen al Gobierno Federal y a los distintos niveles de autoridades: es tiempo de revisar las estrategias de seguridad que están fracasando”. Es tiempo de escuchar a la ciudadanía, a los familiares de las víctimas, a los cuerpos de policía maltratados por el crimen, a los académicos e investigadores, a las denuncias de los medios de comunicación, a todas las fuerzas políticas, a la sociedad civil y a las asociaciones religiosas. “Creemos que no es útil negar la realidad y tampoco culpar a tiempos pasados de lo que nos toca resolver ahora – prosiguen -. Escucharnos no hace débil a nadie, al contrario, nos fortalece como Nación”. Unidos con el Pueblo de México, del que forman parte, los obispos piden respetuosamente a las autoridades políticas “convocar a un diálogo nacional para emprender acciones inteligentes e integrales con el fin de alcanzar la paz mediante una participación conjunta”. “La paz es posible, tiene que ser posible” concluyen, manifestando que “en esta tarea todos los ciudadanos de buena voluntad podemos ser aliados. ¡No perdamos esta oportunidad!”.
Mientras tanto, se han recuperado los cuerpos de los dos sacerdotes y de la tercera persona, el guía turístico Pedro Palma, asesinados el 20 de junio por hombres armados dentro de la iglesia de Cerocahui. Tras el triple asesinato, el grupo se había llevado los cadáveres . El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, envió un gran contingente de militares a la zona montañosa del estado de Chihuahua, considerada una de las más peligrosas de México, para capturar al instigador del crimen. La policía cree que se trata de José Noriel Portillo Gil, alias ‘El Chueco’, jefe de la célula local del cártel del narcotráfico de Sinaloa. La Procuraduría General de Justicia del Estado de Chihuahua ha ofrecido una recompensa a quien proporcione información que pueda conducir a su captura.
Al final de la audiencia general del miércoles 22 de junio, el Papa Francisco también expresó su cercanía por los trágicos acontecimientos de Chihuahua: “Expreso también mi dolor y consternación por el asesinato en México, anteayer, de dos religiosos jesuitas, mis hermanos, y de un laico. ¡Cuántos asesinatos en México! Estoy cercano con el afecto y la oración a la comunidad católica afectada por esta tragedia. Una vez más, repito que la violencia no resuelve los problemas, sino que aumenta los sufrimientos innecesarios”.
La presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano ha expresado consternación por el crimen en un mensaje de solidaridad: “Acompañamos con nuestras oraciones a la Iglesia de México en esta hora de aflicción, y de manera especial a nuestros hermanos de la Compañía de Jesús quienes al igual que muchos sacerdotes, misioneros y miembros de la vida religiosa, permanecen fieles a su misión, a pesar de las amenazas contra su integridad, acompañando a las comunidades, asistiéndolas, celebrando la fe y velando por sus vidas hasta las últimas consecuencias, a ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, quien ha dado vida en la cruz por nuestra salvación”.
Denunciando las múltiples expresiones de violencia, abuso y opresión en toda la región, el CELAM exhorta a las autoridades y al Gobierno Federal para que el proceso se desarrolle con celeridad para identificar a los responsables del crimen, garantizando la seguridad de la comunidad local. Finalmente, invita a no perder la esperanza ante estos trágicos acontecimientos, invocando la intercesión de “los numerosos mártires de América Latina y el Caribe que derramaron su sangre por amor a Dios, a los pobres y a la defensa de la Creación”.
(Agencia Fides 24/6/2022

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