AMÉRICA – Los obispos centroamericanos: “Escuchamos el clamor del pueblo nicaragüense y nos apena la situación social, económica y política que atraviesa”

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San Salvador – Con la solemnidad del Corpus Christi, el 16 de junio, el Secretariado Episcopal de América Central ha publicado un comunicado de solidaridad con la Iglesia en Nicaragua, con “todos los obispos, sacerdotes, comunidades religiosas y laicos de ese país hermano que afanósamente trabajan por la Viña del Señor; a pesar de las dificultades y pruebas que encuentran en su camino”. En particular el mensaje, recibido en la Agencia Fides, cita a monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí; y al sacerdote Harving Padilla, párroco de la Parroquia San Juan Bautista de la Ciudad de Masaya, quienes “sufren la vulneración de su derecho a la seguridad y libertad plena” .
El texto, firmado por el Presidente y por el Secretario general del Sedac, respectivamente Mons. Josè Luis Escobar Alas y el Cardenal Gregorio Rosa Chavez, reitera: “escuchamos el clamor del pueblo nicaragüense y nos apena la situación social, económica y política que atraviesa provocándole dolor y sufrimiento”. Conscientes de que el pueblo nicaragüense aspira a “alcanzar una vida plena y feliz”, que corresponda a la dignidad que Dios ha dado a cada uno, “unimos nuestras oraciones con las de la Iglesia de Nicaragua, pidiendo a Dios por la comprensión, tolerancia, el diálogo, la unidad y la paz”.
El mensaje invita a las autoridades civiles y militare “a buscar y encontrar caminos de diálogo que posibiliten la convivencia armónica entre ciudadanos y las instituciones, que conforman el entramado de dicha sociedad, entre ellas, la Iglesia, que a lo largo de cinco siglos, ha velado con amor por dicho pueblo”.
A continuación, cita el ejemplo del obispo Antonio de Valdimieso, que fue asesinado en 1550 “en defensa de las víctimas del sistema de gobierno colonial”.
El español Antonio de Valdivieso, dominico, fue nombrado obispo de Nicaragua y Costa Rica el 29 de febrero de 1544. Sus preocupaciones sobre las condiciones de vida de la población y los abusos del sistema colonial despertaron la ira del gobernador, que lo calumnió hasta el punto de incitar a una turba furiosa, que acudió a su casa y lo mató a puñaladas el 26 de febrero de 1549. Se le considera el protomártir de América en la defensa de los derechos de los indígenas.
“En la solemnidad de Corpus Christi – concluye el pronunciamiento -, conociendo la fe, amor y devoción de nuestros pueblos y, siendo el nicaragüense uno de ellos, pedimos a Nuestro Señor Jesús que por su cuero y Sangre, se logre la unidad nacional tan anhelada y necesaria en Nicaragua”.

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