AMÉRICA/GUATEMALA – La dura realidad de los migrantes, el deterioro social y la democracia: es necesario “mantener viva la esperanza cristiana”

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Ciudad de Guatemala – La situación de los migrantes y las nuevas disposiciones del Estado que ponen en peligro los centros de acogida gestionados por la Iglesia, los problemas evidenciados por la pandemia, el deterioro social y político, la violencia y la corrupción: son algunos de los temas abordados por los Obispos de Guatemala en los últimos días.
“Las realidades que vivimos nos recuerdan nuestra vocación de Pastores y nos desafían a trabajar en la búsqueda de nuevos caminos”, afirma el mensaje que se acaba de publicar al término de la Asamblea General Anual de la Conferencia Episcopal de Guatemala, que ha tenido lugar del 23 al 27 de enero, para analizar la situación social y pastoral del país y elegir la nueva Presidencia.
En primer lugar, los obispos citan “la dura realidad de los inmigrantes”, que ha llevado a poner a su disposición instalaciones y espacios de la Iglesia, para ofrecer acogida y consuelo a miles de personas. Ahora, la nueva normativa estatal sobre registro de hoteles suscita cierta inquietud. Los obispos consideran que “las Casas del Migrante deben mantenerse como un servicio de caridad, respetuoso y gratuito, mientras que la aplicación estricta de la normativa lo impedirá y obligará a su cierre”.
Las consecuencias de la pandemia se han manifestado económica, física y mentalmente, y no pueden pasarse por alto – instan los obispos – junto con las desigualdades e injusticias que se manifiestan. Entre los temas que preocupan a la Conferencia Episcopal figuran el deterioro social y la violencia contra las mujeres, así como los conflictos territoriales, para los que hacen un llamamiento a los habitantes de estos territorios en favor de la paz y la reconciliación, y a las autoridades para que faciliten una solución al problema.
“El deterioro de la democracia y de la aplicación de la justicia debido a la corrupción se ha hecho cada vez más evidente y el inicio del proceso electoral, en este contexto, se torna complejo y provoca escepticismo y desconfianza en el país”, subrayan los obispos, recordando las elecciones presidenciales del próximo mes de junio. “No obstante todo -continúan-, creemos en la posibilidad de democracia como sistema de gobierno que evita la centralización y la manipulación del poder. Es posible promover, aún en estas circunstancias, un proceso electoral honesto y transparente, de modo que tanto los votantes como los candidatos busquemos el bien común”.
Durante la Asamblea, los Obispos han elegido el nuevo consejo directivo de la Conferencia Episcopal para el trienio 2023-2026, que estará encabezado por Mons. Rodolfo Valenzuela Nunes, Obispo de La Verapaz, como Presidente, y Mons. Bernabé de Jesús Segastume Lemus, Obispo de San Marcos, como Vicepresidente. Junto a ellos, también han sido elegidos los responsables de las demás oficinas y áreas pastorales.
Al agradecer a Monseñor Gonzalo de Villa sus seis años de servicio como Presidente de la Conferencia Episcopal, los Obispos de Guatemala han renovado su compromiso de “Seguir trabajando por la construcción del Reino en los diferentes servicios” y han pedido las oraciones del Pueblo de Dios para que su ministerio pastoral se realice “según la voluntad de Aquel que nos ha llamado y enviado al servicio de nuestros hermanos”. Finalmente, se encomiendan a la Madre, Virgen del Rosario “para mantener viva la esperanza cristiana en la querida Guatemala”.

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