AMÉRICA – De la primera Asamblea Eclesial de América Latina al Sínodo, por una mayor capacidad de evangelización

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Bogotá – Hace un año, del 21 al 28 de noviembre de 2021, se celebró en Ciudad de México la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe vinculada al Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad y la “apuesta” por una Iglesia completamente sinodal.
“Al cumplirse un año de la realización de esta Primera Asamblea Eclesial, inédita en América Latina y el Caribe, y a nivel de la Iglesia Universal, precedida por una amplia consulta previa en perspectiva de ‘escucha’, reafirmamos que el proceso que se ha desatado para asumir las ‘deudas’ con la Conferencia de Aparecida, nos ha permitido ‘caminar juntos’, teniendo como criterio fundamental la eclesiología del Pueblo de Dios”, afirma Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, Presidente del CELAM, en el último número de la revista ‘Misión Celam’ dedicado a quienes construyen sinodalidad desde sus lugares de misión y evangelización. “Queremos ser artesanos de la sinodalidad, y esta se trabaja día a día en el caminar conjunto… en la medida en que todos nos sintamos Iglesia, y trabajemos sinodalmente, tendremos una mayor capacidad evangelizadora” pone de manifiesto el Arzobispo. “En estos momentos vivimos con ilusión renovada la Fase Continental del Sínodo de la Sinodalidad que recién acabamos de iniciar. Un proceso en el que, como Iglesia que peregrina en América Latina y el Caribe, queremos seguir ofreciendo nuestro aporte a la Iglesia universal”.
Recogiendo las impresiones de algunos de los participantes en ese evento inédito y único para la Iglesia latinoamericana hace un año, la revista cita las palabras de Juan José Morán, laico de la archidiócesis de Panamá, según el cual “la parte que más nos ha gustado es poder ir a las diferentes parroquias y comunidades para llevar este mensaje del nuevo rol que está pidiendo la Iglesia para el laicado”. La Asamblea ha sido “un insumo vital para el actual camino sinodal y poder convertirnos en una mejor Iglesia, mirando hacia los más necesitados, una Iglesia enfocada como Cristo la necesita”. Evy Muñoz Reyes, laica comprometida que vive en la ciudad de Cadama, en el norte de Chile, refiriéndose a los pueblos indígenas, señala que “necesitamos acompañarlos en su forma de vivir su fe, destacar lo que ellos hacen con la tierra, respetar su cultura”. Este aspecto, al menos en Chile, aún no se ha tocado.
Desde Paraná, en Argentina, Pablo Cassano habla de dos sentimientos contrapuestos que tiene: por un lado una inmensa alegría por formar parte de este evento, y por otro “la preocupación de que las palabras no queden sobre el papel, pues aún hace falta traspasar el núcleo de los cristianos, de los católicos habituales”. Por eso confía en que “el Espíritu Santo nos guiará en este viaje”.
El cardenal guatemalteco Álvaro Ramazzini Imeri, invitándonos a “seguir caminando”, recuerda que “los acontecimientos pueden ser juzgados desde una perspectiva inmediata, presente y otra que los relacione con el pasado. Así es. Estamos inmersos en el tiempo y esto significa vivir en el presente sin olvidar el pasado. Indudablemente que la otra categoría temporal: el futuro, está ahí, como una motivación que nos empuja a tomar decisiones que sean las mejores y las más convenientes en el camino que la Iglesia realiza en medio de esta humanidad”.

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