AMÉRICA/COSTA RICA – Miles de familias de pescadores sin apoyo económico debido a la prohibición de pesca

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San José Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica están muy preocupados por las dificultades que están viviendo las comunidades pesqueras de las provincias de Puntarenas y Guanacaste que se ubican en el Golfo de Nicoya tras la veda total a cualquier actividad de pesca comercial que se desarrolle en esa área del país, según criterio técnico del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura .
“Instamos al nuevo gobierno – escriben los obispos en su mensaje – que realice un abordaje integral en nuestras comunidades pesqueras, respetando ante todo su identidad cultural y desarrollando iniciativas orientadas a la promoción humana superando el asistencialismo, que si bien responde a una necesidad inmediata que se debe atender, no representa una solución. Además que se revise la efectividad de disposiciones técnicas como la veda de carácter total y la altísima precariedad existente entre los miles de pescadores que desarrollan sus faenas de manera irregular ante la ausencia de permisos o licencias de pesca”.
En el texto, firmado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, que menciona específicamente el obispo de la Diócesis de Puntarenas, Mons. Óscar Fernández Guillén, e y el obispo responsable del Apostolado del Mar en Costa Rica, Mons. Daniel Francisco Blanco Méndez, se subraya que “el trabajo de las gentes del mar, es desgastante y no siempre obtienen la retribución a su esfuerzo”. Los obispos son conscientes “de la necesidad de que se tomen medidas para la conservación de las especies marinas de interés comercial” y reconocen que el Estado costarricense, apoya económicamente durante 3 meses a 1430 pescadores. Se hacen eco del Apostolado del Mar en Costa Rica, a la Pastoral de las Gentes del Mar de las Diócesis de Puntarenas y el Consejo Pastoral de la Parroquia San Judas Tadeo en Chomes, denunciando la vulnerabilidad socio-económica existente entre la población costera y lo que conlleva este tipo de acciones: muchas familias quedan sin apoyo económico ya que su sustento depende de la pesca o la extracción de moluscos, solo un porcentaje muy bajo de familias reciben el subsidio del estado y además no existen otras fuentes de trabajo como alternativa laboral a la actividad pesquera.
Los obispos concluyen su mensaje lanzando un llamamiento a la buena voluntad de los costarricenses, especialmente a las organizaciones de carácter benéfico o empresarial, para que demuestren su solidaridad a través de la recogida de víveres que puedan distribuirse entre la población afecta.

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