AMÉRICA/COSTA RICA – Los obispos envían al Presidente electo un documento sobre los 7 desafíos que la sociedad debe afrontar

Catolicismo

San José – Los obispos de Costa Rica han enviado una carta al presidente electo de la República, Rodrigo Chaves Robles, que ganó el balotaje del domingo 3 de abril con el 52,89% de los votos. En la carta le expresan sus felicitaciones y mejores deseos, asegurándole sus oraciones por su alto cargo y ofreciéndole su disposición a colaborar. “Con el objetivo de mostrar las principales preocupaciones de la Iglesia Católica – se lee en la carta -, hemos elaborado este documento, el cual refleja lo que, a la luz del Magisterio de la Iglesia y desde nuestra mirada y discernimiento pastoral, consideramos son los principales desafíos que enfrenta la sociedad costarricense” .
El documento de reflexión, surgido de la experiencia pastoral concreta de la Iglesia en el país, presenta siete temas, el primero de los cuales es la política. La Iglesia valora la política y el sistema democrático que ha caracterizado a la nación: “tras 200 años de vida independiente, debemos avanzar hacia una sana política en la cual se sientan integrados los ciudadanos, que no sea una «conexión» meramente electoral, y que, por el contrario, durante el ejercicio del poder, la ciudadanía sienta que puede acudir a sus autoridades porque están velando por sus intereses. Es fundamental poner en práctica una democracia realmente participativa”.
En cuanto a la economía, los obispos señalan que es vergonzoso que más de un millón de costarricenses se encuentren en pobreza y más de 400.000 desempleados. “Necesitamos finanzas sanas; mucho se logrará combatiendo la corrupción que carcome a toda la sociedad para evitar que los recursos de todos se queden en los bolsillos de unos cuantos”. Se necesita crecimiento económico, que se vea reflejado en viviendas, infraestructuras viales, empleo digno para todos, salud y educación de calidad. “Si la economía no se pone al servicio de la persona humana, esta será vacía” subrayan.
En el tercer punto señalan que durante varios años las agresiones políticas han amenazado la vida y la familia. Por lo tanto, piden “retomar la cultura de la vida que siempre caracterizó a nuestra nación desde que en el siglo XIX abolió la pena de muerte. Al mismo tiempo, es hora de promover políticas que ayuden a las familias, que permitan a las personas fundar una familia… Un futuro sustentable sólo es posible con familias sólidas, creando un porvenir seguro para los niños; de ellos es la sociedad del mañana”.
La opción por la salud debe sentar las bases de cualquier gobierno. “Creemos en un Estado que protege a sus habitantes, que apuesta en inversión por un sistema de salud que alcance a todos, que sea solidario, de avanzada”. Deberían ser de revisión inmediata algunas decisiones que se tomaron en el pasado reciente, como cuando el país apoyó el considerar la «vejez» como una enfermedad, piden los obispos. “Costa Rica siempre ha estado a la vanguardia para proteger a su población, por ello creemos que el nuevo gobierno debe reforzar nuestro sistema de salud, la institucionalidad que la respalda y garantizar así el mejor futuro para todos, a través de un más eficiente y rápido manejo de la atención para la salud de todos”.
Preocupados por el deterioro del sistema educativo, por la desigualdad de conocimientos de los alumnos, el elevado número de alumnos sin conexión y el creciente deterioro de la calidad de la enseñanza, los obispos piden que se invierta mucho en este ámbito. “Queremos que se vele por una educación de respeto a la persona humana, sin ideologizaciones que afectan a la misma sociedad. Soñamos con una educación integral de calidad que dé las mejores herramientas a nuestras nuevas generaciones”.
Costa Rica se ha caracterizado por ser un Estado Social de Derecho y por su sólida paz social. Sin embargo, esta realidad se ha puesto a prueba en las últimas décadas, en medio de una desigualdad que es de las más elevadas en el continente. Tras las elecciones de 2018, el país entró en un proceso más fuerte de división. “La única forma de unir a Costa Rica es buscar el bien común y su búsqueda compete, en primer lugar, a las autoridades del Estado… la búsqueda del bien común debe ser una aspiración para nuestros futuros gobernantes. Fomentar la solidaridad y la fraternidad contribuirán a fortalecer el clima de paz social tan necesario para el buen caminar de nuestra Patria”.
El último punto abordado por los obispos es el medio ambiente: “Cuidar nuestra «Casa Común» es una obligación de todos, pero en particular de quienes guían los destinos de la nación. Si no cuidamos y protegemos el lugar en que vivimos, no tendremos un espacio apto para vivir y desarrollarnos; y el futuro de las nuevas generaciones será grave y preocupante”.

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