AMÉRICA/COSTA RICA – Jóvenes heraldos de la verdad: después de la pandemia regresa la Jornada Nacional de la Juventud

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San José – Con una peregrinación desde la Iglesia de la Soledad hasta la Catedral Metropolitana, decenas de jóvenes han puesto en manos de Dios el “Sueño de San José”: la Jornada Nacional de la Juventud que se celebrará en julio. La marcha, que se realizó el domingo 19 de marzo, estuvo marcada por la alegría que caracteriza a los jóvenes y fue encabezada por voluntarios que se encargaron de organizar este gran evento tan esperado. Según la noticia recibida en la Agencia Fides, la misa fue presidida por el Arzobispo José Rafael Quirós, quien invitó a los participantes a anunciar la verdad entre sus compañeros, sin miedo. Asimismo, recordó que fuera “serán cuestionados por su fe”, pero también les invitó a mantenerse firmes, como hizo San José.
La Jornada Nacional de la Juventud, que se celebrará los días 8 y 9 de julio, tiene como novedad una vigilia, al estilo de la Jornada Mundial de la Juventud . Los jóvenes se reunirán en el Estadio Nacional, que por primera vez en la historia acogerá el evento, el sábado 8 de julio a mediodía. Pasarán allí la noche y partirán el domingo 9 a mediodía. El programa incluye numerosas actividades y celebraciones litúrgicas. Se espera la asistencia de miles de jóvenes de todo el país, con al menos 20.000 reunidos en La Sabana, el mismo lugar que acogió el encuentro de jóvenes con el Papa Juan Pablo II hace 40 años.
La última Jornada Nacional de la Juventud en Costa Rica fue en 2019, en la diócesis de Ciudad Quesada; este año es retomada y organizada por la Arquidiócesis de San José. El lema escogido es “¡Ponte en camino!”, inspirado en la cita bíblica del Evangelio de Mateo 2:20 “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y ponte en camino hacia la tierra de Israel”. Quiere sugerir la idea de que, como San José, Dios nos invita hoy a levantarnos con la fuerza de su Palabra, a tomar a Jesús y a María, es decir, a no caminar nunca sin ellos, y a ponernos en camino hacia Jerusalén. En otras palabras, la invitación es a convertirnos en colaboradores de su obra.

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