AMÉRICA/COLOMBIA – Visita del Nuncio al Chocó: reforzado el reto de confiar en el futuro, de apostar por la paz, del trabajo inter institucional

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Istmina – “La Iglesia y todas las instituciones han sido motivadas para trabajar codo con codo, en un espíritu de verdadera comunión y participación, que conduzca a una transformación de la realidad como modelo de cambio para todo el país”. Así lo afirman las diócesis de Quibdó e Istmina-Tadó, tras la visita al departamento del Chocó del Nuncio Apostólico, Monseñor Luis Mariano Montemayor, acompañado por Monseñor Héctor Fabio Henao, Delegado de la Conferencia Episcopal para las relaciones con el Gobierno Nacional en materia de diálogo con el ELN, y el sacerdote Rafael Castillo, Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas Colombia SNPS-CC.
El obispo de Ismina-Tadó, monseñor Mario Álvarez Gómez, había lanzado ‘en nombre de la Iglesia católica del Chocó’ un llamamiento al ELN y a los grupos armados para un alto el fuego unilateral, con el fin de celebrar la Navidad en paz. El Obispo ha recordado el sufrimiento de la población en el año que termina: la violencia que ha causado 180 asesinatos, los controles sobre la vida de las personas impuestos por el ELN, a los que se añaden los desastres naturales, los acontecimientos catastróficos, la corrupción, la pobreza, ante la histórica indiferencia del gobierno local, departamental y nacional, que sigue dudando en abordar o no las auténticas raíces de esta situación .
La visita del Nuncio y sus acompañantes, que tuvo lugar entre el 16 y el 19 de diciembre, incluyó una serie de actividades. Desafortunadamente, el paro armado establecido por el ELN para la zona centro y bajo San Juan impidió un encuentro con las comunidades del Medio San Juan, Bajo Calima, Litoral del San Juan, Bajo Baudó y la costa Pacífica colombiana. Estas personas necesitan ser escuchadas y animadas, en su realidad marcada por la violencia, la exclusión, la falta de oportunidades de desarrollo y de libertad de movimiento.
El arzobispo Montemayor “ no desaprovechó ni un solo instante para entablar diálogo con administradores públicos, con animadores pastorales y con líderes”, informa el comunicado, “quienes, con sentimientos de dolor y la respiración agotada por el impacto físico y emocional que llevan en sus corazones, fueron desgranando una realidad que requiere ser atendida con el encuentro y el diálogo, así como con acciones concretas que devuelvan la esperanza, la libre movilidad, la participación en las decisiones territoriales y no se desista de estar en pie, con identidad cultural y eclesial”.
Los encuentros vividos durante estos días, prosigue la diócesis, “han lanzado un reto de confianza en el futuro, una decisión clara y precisa de apostarle a la paz, una rotunda claridad de trabajo inter institucional por el bienestar de las comunidades. La misma situación de aislamiento e imposibilidad de movilidad ha sido un claro hecho de que esta es una región que requiere que se den pasos decididos por la paz, espacios de diálogo y concertación que transformen las “armas en arados”, los territorios de violencia en modelos de paz, las realidades amenazantes en oportunidades, las debilidades en fortalezas”.
La parte final el comunicado reitera que “este encuentro no ha pasado inadvertido, no nos ha dejado insensibles, no nos ha dejado iguales” sino que ha indicado los caminos de valoración de la casa común, de la fraternidad universal, del sueño de una realidad querida por Dios que se expresa y se vive en la instauración y acogida de una presencia salvífica en la persona de Cristo, asumiendo nuestra naturaleza humana nos lanza a lo divino y trascendente en el misterio del Plan de Salvación”.

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