AMÉRICA/CHILE – Plebiscito del 4 de septiembre: la aportación concreto de la vida religiosa a la construcción de la fraternidad en una sociedad polarizada

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Santiago – De cara a la votación del 4 de septiembre, día en que los chilenos están llamados a expresarse sobre el proyecto de nueva Constitución , el Consejo directivo de la Conferencia de Religiosos de Chile ha publicado una carta dirigida a todos los hermanos y hermanas para compartir algunas ideas que han guiado la reflexión en las últimas semanas, invitando al “discernimiento, la esperanza y el compromiso”. Temas como el medio ambiente y el desarrollo humano integral y sostenible, presentes en la nueva Constitución, “están en el centro de las denuncias proféticas que desde hace años vienen haciendo la Iglesia y la Vida Religiosa latinoamericana”, recuerda la carta, que llama a los religiosos a ofrecer “una contribución concreta en una realidad polarizada”: “No olvidemos que nuestra misión más profunda es la construcción del Reino, de la fraternidad, a pesar de las dificultades. Esforcémonos por ser puentes y facilitadores del diálogo en la verdad y la justicia”. A los religiosos les preocupa que el proceso constituyente haya incrementado la polarización y estancamiento en posiciones, ya que “Chile lo construimos con la aportación de todos y todas”, por lo que rechazan cualquier forma de violencia, incluidas algunas posiciones expresadas en medios y redes sociales que no contribuyen a un sereno discernimiento que tenga por objetivo el bien común.

Por eso, invitan a no olvidar algunos criterios fundamentales: “Soñamos con un país más justo, donde el centro sea la persona humana y no una mera perspectiva económica egoísta que atente contra la dignidad y el respeto profundo por todo ser humano. Soñamos con un trabajo común, donde todos, sin importar nuestra condición y nuestras ideas, colaboremos en la construcción de una sociedad más fraterna e incluyente, donde unos no abusen de otros, especialmente de los más frágiles y vulnerables. Soñamos con un país que construya una paz sólida, donde podamos resolver nuestras diferencias a través del diálogo y el encuentro entre hermanos y hermanas. Soñamos con un Estado que promueva el bien común y los derechos y deberes de todos los ciudadanos, como los derechos y deberes que tenemos frente a nuestra Casa Común”.

En definitiva, “soñamos con un Chile diferente, donde la libertad y el respeto absoluto a la dignidad de toda persona humana, imagen de Dios, debe ser la principal preocupación, antes que el desarrollo económico y tecnológico, tratando de propiciar el desarrollo espiritual de cada persona, como está reconocido en el texto de la nueva Constitución que se nos propone”.

La carta concluye invitando a las personas a tomar su decisión con responsabilidad en el convencimiento de que “la democracia se construye desde nuestras legítimas diversidades”, y para ello “somos todos necesarios, incluidos los consagrados y las consagradas al servicio de Dios y de su Reino”.

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