AMÉRICA/CHILE – Mensaje a los jóvenes en la fiesta de Pentecostés: “los tiempos que vivimos necesitan de ustedes”

Catolicismo Chile

Santiago – La Comisión Nacional de Pastoral Juvenil ha publicado un mensaje para los jóvenes, con ocasión de la solemnidad de Pentecostés que por años ha sido un hito en las Pastorales Juveniles en las diócesis y movimientos, donde miles de jóvenes se reúnen a celebrar la Vigilia, reflexionando sobre el Espíritu Santo.
“Estos tiempos que vivimos necesitan de ustedes y de los dones específicos que con tanto amor y ternura Dios ha puesto en ustedes”, se lee en el mensaje, que invita a compartir la esperanza y el amor de Cristo resucitado. “Lo necesita su país… lo necesita su entorno juvenil… por último, lo necesita su Iglesia, en la escucha de los procesos sinodales y también en el ánimo y la vigilancia de llevarlos a renovaciones concretas”.
Recordando el acontecimiento de Pentecostés, cuando los Apóstoles reunidos en el Cenáculo salieron llenos del Espíritu Santo a anunciar el Evangelio a los distintos pueblos, el mensaje invita a los jóvenes a preguntarse cómo están viviendo el Evangelio, si no se están centrando sólo en ellos mismos…Otra cuestión está relacionada con el don de lenguas: ¿cuáles son las lenguas de hoy? “En este Chile que transita a un tiempo post-pandémico, con necesidades de justicia, exigencias de reconocimiento de la dignidad, necesidades de paz y comunión, es necesario encontrarnos en el lenguaje de mis hermanos de ruta. ¡Quién más que ustedes, los jóvenes, puede hacer esto posible y ayudar a vuestras comunidades a sumarse!”.
El mensaje reconoce que como jóvenes no es fácil compartir la fe, para muchos ser católico puede ser motivo de crítica, sin embargo se puede hablar de las maravillas de Dios en muchos idiomas, de muchas maneras, de formas muy concretas. “Pentecostés es encontrarse para llevar una buena noticia en el contexto, idioma y circunstancias de otros y otras”. Las diferentes lenguas hoy en día pueden ser no sólo modismos, sino un gesto de amistad, una sonrisa, un abrazo, un estímulo, entre muchos otros.
Pentecostés es también un tiempo para prepararnos a acoger la presencia de Dios, contemplándolo en el mundo, en nuestro país, en la naturaleza, en los más pequeños y en nuestros procesos personales y comunitarios. “Como gran comunidad eclesial chilena, con nuestras carencias, dolores y ánimos de repararnos, para ser signo de amor, cuidado y entrega, pedimos también al Espíritu que se haga presente en nuestros procesos de discernimiento, en nuestra escucha y diálogo, y así practicarlo en la sinodalidad”.

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