AMÉRICA/BRASIL – Las mujeres y los inmigrantes son las principales víctimas de la trata de seres humanos; aumenta la esclavitud laboral

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Brasilia – En 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que el 30 de julio se celebrase el Día Mundial de la Lucha contra la Trata de Personas. El objetivo era “crear una mayor conciencia de la situación de las víctimas de la trata de seres humanos y promover y proteger sus derechos”. Según el llamado “Protocolo de Palermo”, adoptado en Nueva York el 15 de noviembre de 2000, el fenómeno de la trata de personas consiste en el acto de comercializar, esclavizar y explotar a las personas como si fueran mercancías. Aunque haya consentimiento de la víctima, estos actos se clasifican como delito.
Según estimaciones globales de la ONU, alrededor de 2 millones de personas son víctimas de la trata de personas cada año, la mayoría de ellas vulnerables. Según un Informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito , las mujeres son las más afectadas: en 2018, por cada 10 víctimas detectadas en el mundo, cinco eran mujeres adultas y dos eran niñas. Los inmigrantes, sobre todo los que no pueden trabajar o permanecer en el país donde son explotados, son grupos especialmente vulnerables y representan una proporción importante de las víctimas en todo el mundo.
El Obispo Auxiliar de Porto Alegre y miembro de la Comisión Episcopal Especial de Lucha contra el Tráfico de Seres Humanos de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil , Mons. Adilson Pedro Busin, en un video para esta ocasión, destaca que el tráfico de seres humanos parece estar alejado de la realidad brasileña, en cambio está bien presente en el país y se manifiesta en el trabajo esclavo, la mendicidad, el tráfico para la explotación sexual y de órganos. El papel de la Iglesia, según la petición del Papa Francisco, es trabajar en el campo de la prevención, la concienciación y en el afrontar el fenómeno de la trata, que se considera una lacra.
Con motivo de esta fecha, la Comisión de Lucha contra la Trata de Seres Humanos de la CNBB ha elaborado un póster y ha invitado a las comunidades a estar atentas a la televisión católica y a las redes sociales comprometidas con la lucha contra la trata. Además, se invita a las comunidades a organizar un momento de reflexión sobre este tema el 30 de julio.
En Brasil, existe desde 2016 la Ley Federal nº 13.344/2016, que no solo define la trata de personas, sino que garantiza la reinserción de las víctimas en la sociedad. Este año también se celebra el 25º aniversario de la Campaña Nacional de Prevención y Lucha contra el Trabajo Esclavo. Durante una reunión en la que se ha celebrado el aniversario de la primera campaña con el tema: “Con los ojos abiertos para no convertirnos en esclavos”, se han compartido experiencias y debatido objetivos y estrategias. Además, se ha redactado una carta dirigida a toda la sociedad, en la que se recuerda la larga historia de la lucha contra el trabajo esclavo en Brasil.
El documento dice, entre otras cosas: “De 2003 a 2013, se encontró una media de 4.000 personas en situación de esclavitud cada año, la mayoría de ellas en el campo. Desde 2014, y durante siete años, esta cifra ha sido mucho menor: ‘sólo’ miles de rescatados al año, como si la realidad de la esclavitud hubiera retrocedido o las vulnerabilidades que exponen a ciertos grupos al riesgo de trabajo esclavo hubieran desaparecido. A partir de 2021, hay signos inequívocos que refutan la hipótesis del declive del trabajo esclavo. Todos los estados del país están afectados. El año pasado se rescataron unas 2.000 personas y a finales de julio ya llevamos mil”.
“El trabajo esclavo existe, ¡sí! y nuestro grito sigue siendo indispensable”, reitera la carta, confirmando que aún estamos lejos del objetivo de su erradicación. Este delito -una de las manifestaciones más visibles de la trata de personas- sigue siendo “suavemente castigado” y continúa pisoteando la dignidad de miles de trabajadores, de “esclavos de precisión”: en el campo y en las ciudades, migrantes e inmigrantes, hombres negros en su gran mayoría, también mujeres , adolescentes, ancianos, indígenas, quilombolas.
La experiencia de la Campaña enseña que salvar del trabajo esclavo no erradica el sistema de esclavitud, ya que “las raíces de este delito son múltiples y están interconectadas, lo que requiere un enfoque integral, con acciones articuladas”. Los firmantes de la carta reiteran en la conclusión: “seguiremos en esta lucha. Seguiremos abriendo los ojos, fomentando la vigilancia, ampliando y adaptando nuestras acciones…”

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