AMÉRICA/ARGENTINA – Las fronteras de la misión de Artemide Zatti, el primer salesiano no sacerdote en convertirse en santo

Catolicismo Innovación y Emprendimiento

Roma – El beato Artemide Zatti, laico profeso de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco, nacido en Italia y fallecido en Argentina , donde su familia emigró impulsada por la búsqueda de una vida mejor, será canonizado el domingo 9 de octubre en la Plaza de San Pedro, junto con el beato monseñor Giovanni Battista Scalabrini, padre de los emigrantes. Entre los motivos del acontecimiento está también el hecho de que Artemide Zatti será el primer coadjutor salesiano -consagrado, pero no sacerdote- en ser proclamado santo. El P. Pierluigi Cameroni, SDB, Postulador General de las Causas de los Santos de la Familia Salesiana, traza un perfil misionero sobre su figura.
Artemide Zatti: misionero de la compasión del Buen Samaritano
La aventura humana y cristiana de Artemide Zatti nos lo presenta como una persona que experimentó, con sus éxitos y fracasos, el trabajo cotidiano de la existencia. Basta recordar la separación de su país natal para emigrar a Argentina; la enfermedad de la tuberculosis que irrumpió como un huracán en su joven existencia, destrozando todo sueño y toda perspectiva de futuro; ver demolido el hospital que había construido con tantos sacrificios y que se había convertido en un santuario del amor misericordioso de Dios. Pero Zatti siempre encontraba en el Señor la fuerza para volver a levantarse y continuar su camino.
El testimonio de Artemide Zatti nos ilumina, nos atrae y también nos interpela, porque es “Palabra de Dios” encarnada en la historia y cercana a nosotros. Transformó la vida en un regalo, trabajando con generosidad e inteligencia, superando dificultades de todo tipo con su inquebrantable confianza en la divina Providencia.
La lección de fe, esperanza y caridad que nos deja se convierte, si se conoce y motiva adecuadamente, en una valiente labor de salvaguarda y promoción de los más auténticos valores humanos y cristianos.
Los lugares donde vivió Artemisa, primero las comunidades cristianas de Boretto y luego Bahía Blanca, la ciudad de Viedma donde pasó la mayor parte de su vida con un gran espíritu misionero, nos recuerdan que la gracia también se puede encarnar…

Link correlati :Continúa leyendo el artículo en el sitio web de Omnis Terra

Advertisements

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *