ÁFRICA/SUDÁFRICA – “Las protestas por las justas reivindicaciones de los trabajadores sanitarios no deben perjudicar a los pacientes” dice el Obispo de Mthatha

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Johannesburgo – El Tribunal de Apelación del Trabajo de Sudáfrica ha ordenado a los trabajadores de la sanidad pública que pongan fin a una huelga de una semana que afectaba a algunos de los principales hospitales del país.
Los miembros del National Education, Health and Allied Workers’ Union están en huelga desde la semana pasada tras el fracaso de las negociaciones salariales con el gobierno. Los miembros del NEHAWU se opusieron al aumento del 4,7% propuesto por el gobierno para el ejercicio 2023-24, alegando que la oferta estaba por debajo del elevado coste de la vida.
Para hacer frente a la huelga, el ejército sudafricano envió a sus trabajadores sanitarios militares a hospitales civiles, a petición del Departamento de Sanidad. Según la prensa sudafricana, la huelga provocó la muerte de al menos cinco personas y graves inconvenientes a los hospitalizados.
“El método de lucha por un salario justo debe equilibrarse con el juramento de los trabajadores sanitarios de salvar vidas”, ha declarado Mons. Sithembele Sipuka, obispo de Mthatha, en un comunicado en el que reitera su “simpatía por la causa de los trabajadores sanitarios, pero el fin de su causa no justifica los medios crueles y criminales” adoptados para conseguirla.
“Que quede claro, los trabajadores sanitarios de este país no son apreciados por su valor a la hora de mantener sanos y con vida a los pobres que no pueden permitirse ir a hospitales privados”, subraya monseñor Sipuka. “Atienden a los pobres con gran sacrificio, la mayoría de las veces con medios y espacio inadecuados para hacer su trabajo. Como vimos durante el clímax de Covid, a veces pagan el precio más alto, perdiendo la vida”. Los trabajadores sanitarios, prosigue el obispo de Mthatha, “merecen ser respetados, bien tratados y bien pagados. Según todos los indicios y hechos, esto no ocurre por la falta de atención de las autoridades”.
“Esto, sin embargo, no justifica su método para plantear su noble reivindicación de un salario digno”, subraya el obispo Sipuka. Entre las prácticas ilegales citadas por el obispo están “impedir que los pacientes pobres accedan a los servicios sanitarios cuando más los necesitan, intimidar a quienes deciden trabajar y dañar la propiedad del hospital”. “Hago un llamamiento a los trabajadores sanitarios católicos, sí, para que luchen seriamente por un salario justo, pero para que se desvinculen de fuerzas e ideologías carentes de respeto por la vida que se dedican a actividades ilegales y delictivas”, concluye monseñor Sipuka.
Además del personal sanitario, los trabajadores del transporte y de los puertos también están en pie de guerra desde hace meses, todo ello agravado por una severa crisis energética con frecuentes cortes de luz.

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